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Salvar a Assange de la Inquisición!





----Messaggio originale----

Data: 24-ago-2012 9.43

Ogg:  Salvar a Assange de la Inquisición!

---------- Mensaje reenviado ----------

Fecha: 23 de agosto de 2012 23:49
Asunto:  Salvar a Assange de la Inquisición!



- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

¡Salvar a Assange de la Inquisición!

Umberto Mazzei

ALAI AMLATINA, 23/08/2012.- Hace poco Atilio Boron, en Página 12
(18/08), calificó a Gran Bretaña y con razón como “Rogue State” -
Estado Bandido. Ese término se aplica en Washington y Londres a países
que –según ellos- no respetan normas y usos internacionales. En
efecto, la historia británica es la de un pirata global, siempre
astuto y a veces elegante, pero que con el caso de Julian Assange, se
comporta como un torpe facineroso.

La fama de Julian Assange le viene porque Wikileaks, su agencia de
noticias, divulgó archivos internos del gobierno de EE UU. Ignoro que
material entregó a los medios, pero lo que se ha publicado es algo
banal. Es seguro que en los papeles que circulan entre las elites de
EE UU hay cosas más repugnantes, como es fácil deducir por las
políticas que conducen.

Sucede que Julian Assange es requerido al Reino Unido por un tribunal
sueco, como testigo, no como acusado, por un par de aventuras
galantes. El tribunal se interesa por el uso del preservativo en algún
momento de esas noches y lo convierte en un problema internacional. Es
porque Suecia tiene un reglamento, que muchos suecos desconocen, sobre
el uso del preservativo en las relaciones íntimas. Esa norma no existe
en Gran Bretaña y diría que en ningún otro país. El derecho
internacional niega la extradición por actos que no son delito en el
país anfitrión, sin embargo, Gran Bretaña concedió la extradición de
Assange contra la opinión de la mayoría de sus juristas, de su gente y
de su propia jurisprudencia.

Hay la impresión de que las quejas contra Assange son dudosas y que
terminarían en poco o nada. Un hecho incongruente es que las dos
mujeres que se dicen impropiamente acariciadas continuaron a tener con
él una relación normal. Sus acusaciones son posteriores y una de las
dos, la que lo invitó a Suecia, trabaja para una ONG norteamericana.
La acusación sucede justo cuando se abre juicio contra Assange en EE
UU.

El juicio en EE. UU.

Michael Ratner, el abogado de Assange en EE UU ya denunció que hay un
Gran Jurado en Alexandria, Virginia, que está examinando material para
juzgarlo bajo la acusación de “conspiración para comunicar o trasmitir
información relacionada con la defensa nacional” y “obtener
información sobre defensa nacional protegida de revelación”. El
expediente tiene el número 10-3793.

El 10 corresponde al número del año en que se instaló el Gran Jurado:
2010; Assange dejó Suecia el 27 de septiembre 2010. El 3 corresponde
al estatuto de conspiración y 793 es el estatuto de espionaje. Eso
quiere decir que en EE UU lo acusan de conspiración para cometer
espionaje desde el año 2010, el año en que estuvo por Suecia.

Es notorio que el sistema judicial norteamericano ha dejado de ser
aquel modelo en que hubo garantías de defensa y equidad. Desde hace 11
años en EE UU se reinstaló la Inquisición, solo que dotada de ciencia
y aparatos modernos. Se asesina por sospecha de ideas, a extranjeros o
a ciudadanos norteamericanos; basta una orden presidencial. Se exige
la delación y sus incita a inocentes a traicionarse. La tortura es
ahora un medio legal de interrogación y se admiten confesiones
obtenidas bajo tormento. Se detiene sin acusación alguna y sin límite
de tiempo. Se acusa y se condena en tribunales sin informar al acusado
de las pruebas en su contra. Se espía sin restricciones a ciudadanos y
extranjeros dentro y fuera del territorio de los EE UU. Es un ambiente
legal en que el trato para quienes dudan de la verdad oficial es
similar al que se dio a los acusados de herejía. No hay hogueras, pero
con mísiles igual los queman.

Es sabido que en EE UU no hay garantías para procesos equitativos,
sobre todo en el tema de seguridad y defensa. El centro de torturas en
Guantánamo sigue allí, al igual que otros, como aquel donde internaron
el soldado Bradley Manning, por denunciar crímenes oficiales.

Como Londres y Washington son cómplices en todo, no sorprende el
exabrupto jurídico de conceder la extradición a Suecia por un caso
ridículo, cuando el procedimiento usual es delegar el interrogatorio
en un tribunal local. Assange ofreció responder preguntas pero en
Inglaterra, como también la embajada ecuatoriana ofreció su sede para
el interrogatorio.

Suecia ya confirmó que otorgaría la extradición a EE UU, si EE UU
promete que Assange no será ejecutado. Lo dijo Cecilia Riddselius,
directora de Asuntos Penales y Cooperación Internacional del
Ministerio de Justicia sueco al Frankfurter Rundschau.

El asilo en Ecuador

Ante la perspectiva de ser juzgado y condenado en EE UU por exposición
de documentos verídicos, el periodista Julian Assange buscó la
protección del Ecuador y la encontró. Eso no debiera sorprender en
Inglaterra, que tiene una vieja tradición en albergar perseguidos;
allí se cobijó a gente tan dispar como aristócratas franceses y
revolucionarios bolcheviques. Hoy día Londres asila al gobierno de
Chechenia en exilio y al Consejo Nacional Sirio, a pesar de que son
grupos que buscan subvertir gobiernos que el Reino Unido reconoce. Sin
ser tan agresivos son miles los asilados políticos que viven en Europa
y en ambas américas.

Por ello sorprende la violenta reacción del gobierno británico. El
Secretario de Relaciones Exteriores británico, William Jefferson
Hague, FRSL, envió al canciller ecuatoriano una nota donde amenaza
violar la sede diplomática de Ecuador. Dice textualmente: “Usted debe
estar conciente de que hay una base legal en el Reino Unido, la Ley de
Locales Diplomáticos y Consulares de 1987, que nos permite tomar las
medidas necesarias para arrestar al Sr. Julian Assange en los actuales
locales de la Embajada.”

El Sr. Hague ya se había hecho notar, durante la guerra de la OTAN
contra Libia, por su falsa afirmación sobre una fuga de Mohamad
Gadaffi a Caracas. Es muy probable que fuese para desinformar la
defensa de los libios, pero eso mostró poco juicio, porque dejó al
jefe de la diplomacia británica como un tonto mentiroso. Esas cosas se
delegan a la prensa británica.

Que al Sr. Hague le incomodan los compromisos británicos en derecho
diplomático esta claro; pero la inviolabilidad de las sedes y personas
diplomáticas tiene sólida base y es necesaria para las relaciones
entre estados. Se practicó en la Antigüedad. Se practicó en la Edad
Media y el Renacimiento. Se confirmó en la Paz de Westfalia que es el
origen de las relaciones internacionales de hoy día.

En época más reciente lo confirmó la Convención de Viena sobre
Relaciones Diplomáticas de 1961, que entró en vigor el 24 de abril de
1964. Su artículo 22, dice textualmente:

“1. Los locales de la Misión son inviolables. Los agentes del Estado
receptor no podrán entrar en ellos, excepto con el consentimiento del
jefe de loa Misión”

“2. El Estado receptor tiene especial obligación de tomar todas las
medidas apropiadas para proteger la Misión contra toda intrusión o
daño y prevenir cualquier molestia a la paz de la misión o disminución
de su dignidad.”

“3. Los locales de la Misión, su mobiliario, las otras propiedades y
los medios de transporte de la Misión deben ser inmunes a revisión,
requisición, ligaduras o ejecuciones. “

El Artículo 30 de la Convención de Viena extiende esa
extraterritorialidad inviolable a los locales y jardines de la
residencia de la Embajada.

El Sr. Hague, además de Secretario de Relaciones Exteriores es también
Primer Secretario de Estado. Nos preguntamos sobre la calidad del
gabinete británico, cuando un miembro con las mayores
responsabilidades tiene reacciones viscerales que muestran ignorancia,
hasta de su capacidad para imponerse. A los pocos días negó haber
amenazado con invadir la Embajada de Ecuador, con lo que, encima,
quedó en ridículo.

La diplomacia de Ecuador

El Ecuador tiene diplomáticos de mucha calidad, que desde la
presidencia de Rafael Correa tienen objetivos claros. Eso se ve en la
Ginebra de negociaciones internacionales. El asilo a Julian Assange
confirma la proyección política internacional de Ecuador. Su noble
iniciativa para proteger de castigos norteamericanos al periodista
australiano más famoso, recibe el apoyo de una amplia mayoría de
países y el aplauso de la opinión pública mundial. Ese gesto contrasta
con la actitud sumisa de Australia, que no se opone a su extradición y
cuya embajada en Washington ya admitió que se prepara un juicio contra
Assange en EE UU.

Ecuador tiene el respaldo de casi todos los países de Ibero-América.
ALBA dio su apoyo total y solidario. UNASUR también y con despliegue
de motivos. Cuando la amenaza de una agresión británica a su sede
diplomática lo obligó a convocar una reunión de la OEA, sólo Honduras,
Panamá, Trinidad, EE UU y Canadá se opusieron, el resto, incluyendo
países del Caribe lo apoyaron.

En EE UU, la asociación Just Foreign Policy (Política Extranjera
Justa) reunió las firmas de más de 4000 personas del ámbito
intelectual que apoyan a Ecuador; mientras un grupo de congresistas de
EE UU habla de aplicarle sanciones por dar asilo a Assange, lo que
sería novedoso en la larga historia del asilo.

Conclusión y recomendación

El gobierno británico ha manifestado que no tiene la intención de dar
un salvoconducto a Julian Assange para que salga del Reino Unido rumbo
a Ecuador. Ante el clamor mundial, es improbable que intente violar la
Embajada de Ecuador, porque, como dijo el Presidente Correa, eso
pondría en riesgo la inviolabilidad de las sedes británicas en todo el
mundo.

De congelarse la situación, la presencia de Assange en la Embajada de
Ecuador en Londres puede repetir el caso de Raúl Haya de La Torre en
Lima o del Cardenal Jozsef Mindszenty en Budapest, algo que tampoco
conviene al gobierno británico. Lo recomendable es una presión oficial
enérgica ante Londres de los países de UNASUR y de quienes quieran
acompañarlos, para dejar en claro las dimensiones del apoyo y las
consecuencias de negar el salvoconducto.

- Umberto Mazzei es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de
Florencia. Es Director del Instituto de Relaciones Económicas
Internacionales en Ginebra.

URL de este artículo: http://alainet.org/active/57411

* Documentos relacionados:

Entretelones del caso Assange, Sally Burch - http://alainet.org/active/57344

Julian Assange, test y desafío al estado de derecho, Benjamín Forcano
- http://alainet.org/active/57418

Correa y el rechazo a la tiranía imperialista mundial, Ángel Guerra
Cabrera - http://alainet.org/active/57407



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