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Frei Betto sul neoliberalismo



- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

Que es el neoliberalismo

Frei Betto

ALAI-AMLATINA 23/03/2005, Sao Paulo.-  El neoliberalismo es el
nuevo carácter del viejo capitalismo.  Éste adquirió fuerza
hegemónica en el mundo a partir de la Revolución Industrial del
siglo XIX.  El perfeccionamiento de máquinas capaces de
reproducir en gran escala el mismo producto y el descubrimiento
de la electricidad posibilitarán a la industria producir, no en función
de las necesidades humanas, sino sobretodo apuntando al
aumento del lucro de las empresas.

El excedente de la producción y la mercancía superflua obtuvieron
en la publicidad la palanca que necesitaban para inducir el hombre
a consumir, a comprar más de lo que precisa y a necesitar de lo
que, en rigor, es superfluo y hasta incluso perjudicial a la salud,
como alimentos ricos en azúcar y grasa saturada.

El capitalismo es una religión laica fundada en dogmas que,
históricamente, merecen poca credibilidad.  Uno de ellos dice que
la economía es regida por la "mano invisible" del mercado.  Sin
embargo, en muchos periodos el sistema entró en colapso,
obligando al gobierno a intervenir en la economía para regular el
mercado.

El fortalecimiento del movimiento sindical y del socialismo real,
sobretodo después de la Segunda Guerra Mundial (1940- 1945),
amenazó el capitalismo liberal, que trató de disciplinar el mercado
a través de los llamados Estados de Bienestar Social (asistencia
social, leyes laborales, salud y educación, etc.).

Ese carácter "social" del capitalismo duró hasta fines de la década
de 1970 e inicios de la década siguiente, cuando Estados Unidos
se dio cuenta de que era insostenible la convertibilidad del dólar en
oro.  Durante la guerra de Vietnam, Estados Unidos emitió dólares
en exceso, lo que aumentó el precio del petróleo.  Se tornó
imperioso para el sistema recuperar la rentabilidad del capital.  En
función de este objetivo varias medidas fueron adoptadas: golpes
de Estado para frenar el avance de conquistas sociales (como
ocurrió en Brasil en 1964, cuando fue derrumbado el gobierno del
presidente João Goulart), elecciones de gobernantes
conservadores (Reagan), cooptación de los socialdemócratas
(Europa Occidental), fin de los Estados de Bienestar Social,
utilización de la deuda externa como forma de control de los
países periféricos por los llamados organismos multilaterales (FMI,
OMC, etc.) y el proceso de erosión del socialismo real en el Este
europeo.

En esta región, el socialismo cayó por edificar un gobierno para el
pueblo y no del pueblo y con el pueblo.  A la democracia
económica (socialización de los bienes y servicios, y distribución
de renta) no se sumó la democracia política; no en los moldes del
Occidente capitalista, sino fundada en la participación activa de los
trabajadores en los destinos de la nación. Nació, así, el
neoliberalismo, teniendo como partera el Consenso de Washington
- la globalización del mercado "libre" y, según las conveniencias,
del modelo norteamericano de democracia (jamás exigido a los
países árabes proveedores de petróleo y gobernados por
oligarquías favorables a los intereses de la Casa Blanca). El
capitalismo transforma todo en mercancía, bienes y servicios,
incluyendo la fuerza de trabajo.  El neoliberalismo lo refuerza,
mercantilizando servicios esenciales, como los sistemas de salud
y educación, el abastecimiento de agua y energía, sin dejar de
lado los bienes simbólicos: la cultura es reducida a mero
entretenimiento; el arte pasa a valer, no por el valor estético de la
obra, sino por la fama del artista; la religión pulverizada en
modismos; las singularidades étnicas encaradas como folclore; el
control de la dieta alimentaria; la manipulación de deseos
inconfesables; las relaciones afectivas condicionadas por la
glamourización de las formas; la búsqueda del elixir de la eterna
juventud y de la inmortalidad a través de sofisticados recursos
técnico-científicos que prometen salud perenne y belleza
exuberante.  Todo eso, restringido a un solo espacio: el mercado,
equivocadamente adjetivado de "libre".  Ni el Estado escapa,
reducido a mero instrumento de los intereses de los sectores
dominantes, como tan bien analizó Marx.  Ciertas concesiones
son hechas a las clases medias y populares, siempre que no
afecten las estructuras del sistema y no reduzcan la acumulación
de riquezas en manos de una minoría.  En el caso brasileño, hoy
el 10% de los más ricos de la población -cerca de 18 millones de
personas - tienen en sus manos el 44% de la riqueza nacional.
En el otro extremo, el 10% de los más pobres, sobrevive dividiendo
entre sí el 1% de la renta nacional.  Millares de personas
consideran el neoliberalismo una etapa avanzada de la civilización,
así como los contemporáneos de Aristóteles pensaban que la
esclavitud era un derecho natural y los teólogos medievales
consideraban a la mujer un ser ontológicamente inferior al hombre.
Sí hubo cambios, no fue jamás por benevolencia del poder.
(Traducción ALAI)