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Fw: [ATTAC] INFORMATIVO 548 - CARTA A MADRE TIERRA Y A LA HUMANIDAD PLANETARIA



 
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Sent: Tuesday, April 27, 2010 4:59 PM
Subject: [ATTAC] INFORMATIVO 548 - CARTA A MADRE TIERRA Y A LA HUMANIDAD PLANETARIA


Carta a Madre Tierra y a la Humanidad Planetaria


Latinoamérica

CARTA A MADRE TIERRA Y A LA HUMANIDAD PLANETARIA.
Celebremos la fuerza de la unidad espiritual y cultural de la resistencia de los pueblos del mundo frente al dolor y el sufrimiento. Nuestro compromiso ético y liberador debe ser de tal grado que ante el menor asomo de injusticia, el vuelo sutil del colibrí nos conmueva y nos invite a defender la dignidad y la vida.
BASES MILITARES: LA INVASIÓN DE SURAMÉRICA. Siete bases militares del Pentágono en Colombia, ya alertaron a los países de América del Sur sobre las intenciones de dominar todo nuestro territorio. Una acuciosa analista desveló una cláusula del tratado entre los gobiernos de Washington y Bogotá: la más importante de esas bases y, en realidad, todas ellas, podían ser utilizadas para combatir el peligro representado por los países llamados extremistas. Bolivia, Ecuador y Venezuela son los blancos a los que está dispuesta a disparar todas sus armas la Casa Blanca.
DE ESOS POLVOS ESTOS LODOS... MODELOS PARA ARMAR. El México de Felipe Calderón se mira en el espejo colombiano. Si Colombia es el modelo de un Estado autoritario de tipo contrainsurgente, Medellín es el modelo paramilitar, que con base en la "seguridad ciudadana" se intenta imponer en Ciudad Juárez, Chihuahua, como laboratorio de una guerra urbana a expandir en plazas como Reynosa, Nuevo Laredo, Tampico o Morelia. Ambos modelos se nutren de la excepcionalidad y la violencia reguladora.
CONFERENCIA MUNDIAL DE LOS PUEBLOS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS DERECHOS DE LA MADRE TIERRA Texto del  Acuerdo de los Pueblos. Ver en http://attac-info.blogspot.com

Latinoamérica

CARTA A MADRE TIERRA Y A LA HUMANIDAD PLANETARIA


Por Juan Almendares (*)

Defendamos el derecho a la tierra de los campesinos del Aguán y el Frente Nacional de Resistencia Popular en Honduras

Mi abuela decía que uno era del lugar donde le enterraron el ombligo y que mi madre enterró mi cordón umbilical en las raíces de Ceiba; porque este árbol representa la unidad de la madre tierra con el cielo.

Las primeras lecciones las aprendí en el vientre de mi madre cuando estaba embarazada a través de la pedagogía de los sueños, que se basó en tres principios: un entrañable amor a la madre tierra y a la humanidad, decir la verdad y respetar la dignidad y la vida.

En cada pedacito de tierra, o cerca del manantial o del río - manifestaba mi abuela- "hay que sembrar un árbol o una plantita alimenticia o medicinal. La tierra y el agua sana mantienen el cuerpo, la mente y la comunidad animal y humana saludables".

Crecí observando a mi madre pedalear día y noche una máquina de costurar camisas para una fábrica que la explotaba sin el mínimo derecho laboral. Éramos "los de abajo" de la línea del ferrocarril, donde la pobreza, los burdeles, el alcoholismo y la violencia proliferaban. Los fines de semana llegaban "los campeños" -trabajadores agrícolas de las empresas bananeras- a emborracharse y agredirse entre sí con sus machetes. Era la forma de autodestruirse y de manifestar su impotencia frente al poder bananero estadounidense.

Cuando tenía ocho años, a las tres de la madrugada acompañé a mi madre a ver el cuerpo, casi decapitado, de mi padre; quien fue asesinado por un sicario contratado para quitarle un pedazo de tierra. Éramos siete hermanos y hermanas, aprendimos de ella a no tener odio ni venganza, la no violencia ni el consumo de drogas y alcohol... Vino una tormenta tropical y perdimos todo incluyendo nuestra propia casa.

En mis años de estudiante de secundaria conocí al campesino Chepe Campos, de origen salvadoreño, que por pobreza había emigrado a la ciudad. Era ladrillero, trabajamos junto en el sueño de organizar un sindicato de ladrilleros. El proyecto no concluyó por los cuerpos represivos antisindicales y porque la inundación destruyó las ladrilleras.

El otro maestro fue Cristóbal, zapatero del barrio con quien conversábamos sobre la injusticia social. Cuando cursaba la secundaria en el Instituto José Trinidad Reyes conocí a un campesino guatemalteco que fue trabajador agrícola de las compañías bananeras. Él nos explicaba con suma sabiduría las experiencias dolorosas de ser explotado por estas empresas.

Sufrimos hambre, humillaciones y pobreza para poder estudiar medicina. Trabajé con una idea central: servir a los pobres, a los campesinos, obreros, pueblos originarios, garífunas y estudiantes.

Realicé estudios de Post grado de Medicina en Estados Unidos. El movimiento por la paz de juventud estadounidense contra la guerra de Vietnam; Martin Luther King, Malcon X y Gandhi fueron inspiración para el posicionamiento contra el militarismo, la tortura y violencia estructural.

Sin embargo llegué a la comprensión de que la esencia del capitalismo es antihumana y racista; que en su seno se engendra el propio proceso de transformación cualitativa de la humanidad y que no hay que ser indiferente ni neutral, que hay que tomar posición frente a la injusticia, la guerra y la violación de los derechos humanos.

Nunca quise quedarme en el norte; aun cuando fui condenado en Honduras por los escuadrones de la muerte y la Alianza Anticomunista de Argentina (Triple A). He sido víctima de la política de "las tres t": trauma, tortura y terror. Eso no ha hecho posible de parte mía que exista odio para ninguno de mis adversarios ni detractores. Parto del principio de que debe preservarse la vida de cada ser del planeta y que se debe defender este principio donde sea; por eso tengo la firme convicción de no ser racista, clasista, sexista, homofóbico, partidario del patriarcado, ni del autoritarismo; pero no puedo guardar silencio ante los crímenes y mentiras de la geopolítica militar del capitalismo financiero internacional, articulado al poder oligárquico y a la ideología del neoliberalismo. En esencia, soy antiimperialista.

Tengo la firme convicción de que sin la solidaridad local, regional, global y viceversa no podrán hacerse nunca transformaciones sustantivas en el seno de la humanidad planetaria.

Con este preámbulo de mi vida quiero respetuosamente invitar a los amables lectores, amigos y amigas de la vida y de la Madre Tierra a mover sus conciencias para manifestarse en contra de la injusticia que ocurre en Honduras y Mesoamérica y los planes de guerra contra los pueblos de La ALBA y Nuestra América.

He servido como médico con un amor profundo para los pobres, y los condenados de la tierra que viven en el mundo de la injusticia. Expreso mi testimonio solidario y contra las condiciones injustas en que viven los pueblos lencas, donde la oligarquía se adueñó de los ríos y quieren construir en San Francisco de Opalaca, una represa para desviar el destino de las aguas y generar luz en sus proyectos multinacionales. Sin embargo el pueblo lenca está iluminado, rechaza la turbia luz de la corrupción que vulnera la vida de los ríos y del bosque; y se suma al Frente Nacional de Resistencia Popular para participar en la Refundación de Honduras e instalar la Asamblea Nacional Constituyente que dé paso a una Constitución para todos.

Cuando examino a las comunidades originarias y campesinas observo el proceso infame de la injusticia social que obliga a los seres a la autofagia (comerse a sí mismos). Tienen los niños y las niñas los ojos tristes, anémicos, secos; con sus barrigas abultadas y llenas de parásitos, descalzos, descarnados e hinchados por el dolor. Esta horrenda realidad no sólo me conmueve y me hace llorar, sino que mi conciencia adquiere un mayor compromiso con el pueblo en resistencia.

Hace algunos años presenté mi testimonio de solidaridad y contra el asesinato de los tolupanes en Yoro, ocasionado por la ocupación de tierras para el ganado. Los autores de esta trama siniestra pagaban 500 dólares por cada cabeza humana. Esta práctica es indicadora del racismo extremo en Honduras y de que el sicariato siempre ha sido un expediente normal en manos de los poderosos.

Hago memoria de Tacamiche, para citar uno de tantos desalojos violentos en Honduras. En julio de 1995 fueron desalojados por militares hondureños cerca de 500 personas que vivían desde hacía medio siglo en tierras abandonadas por un ramal de la empresa norteamericana Chiquita Banana. El costo simbólico de estas tierras para la empresa bananera fue de un dólar. Para desalojar a los campesinos fueron lanzados centenares de bombas lacrimógenas. Atendimos a niños y niñas quemados y varias mujeres abortaron por la exposición a los gases tóxicos. Destruyeron el centro de salud, la Iglesia Escuela, los maizales y los frijolares. Las quinientas personas desalojadas fueron ubicadas en edificio con un solo baño y un servicio sanitario.

Si nos preguntamos quiénes son los que han sido despojados de sus tierras y de las aguas por parte de las empresas mineras, bananeras, camaroneras, madereras y plantaciones de palma africana para agro combustibles: son los pueblos originarios, garífunas, misquitos y los campesinos. Ellos y ellas son las que producen la tierra, viven en condiciones paupérrimas y los que tienen las perores condiciones de salud, educación, agua potable y vivienda.

En base a estos antecedentes históricos; apelamos a la unidad, organización y movilización de la conciencia local, nacional y mundial con el objetivo de detener la maquinaria de guerra geopolítica, ideológica y antihumana contra los pueblos de América Latina. En el Bajo Aguán, en Honduras, se están desarrollando los planes de una masacre campesina. Son urgentes mensajes para exigir delegaciones, solidaridad económica y toda ayuda humanitaria para las familias del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA)

La violencia grita en cada poro sudoroso del campesino y el sistema compra las conciencias para ocultar la verdad. Defender a toda costa la vida humana y del planeta debe ser nuestra misión. En este país pequeño, con un sistema oligárquico y con un ejército del capitalismo internacional se reflejan los planes multimillonarios de proliferación de bases militares, campañas mediáticas y el crecimiento del fundamentalismo religioso multimillonario ideológico, mediático, contra CUBA, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y el sufrido pueblo de Colombia.

Se ensaya y experimenta una guerra en Honduras que comienza contra el campesinado y los pueblos originarios y garífunas. Es el poder del negocio de las armas y la compra de conciencias contra el proceso de liberación y la dignidad histórica de los pueblos de América Latina.

Celebremos la fuerza de la unidad espiritual y cultural de la resistencia de los pueblos del mundo frente al dolor y el sufrimiento. Nuestro compromiso ético y liberador debe ser de tal grado que ante el menor asomo de injusticia, el vuelo sutil del colibrí nos conmueva y nos invite a defender la dignidad y la vida.

(*) Miembro de la resistencia contra el golpe militar en Honduras. Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, defensor de los derechos humanos y presidente del Movimiento Madre Tierra.

BASES MILITARES: LA INVASIÓN DE SURAMÉRICA

Antonio Peredo Leigue

Siete bases militares del Pentágono en Colombia, ya alertaron a los países de América del Sur sobre las intenciones de dominar todo nuestro territorio. Una acuciosa analista desveló una cláusula del tratado entre los gobiernos de Washington y Bogotá: la más importante de esas bases y, en realidad, todas ellas, podían ser utilizadas para combatir el peligro representado por los países llamados extremistas. Bolivia, Ecuador y Venezuela son los blancos a los que está dispuesta a disparar todas sus armas la Casa Blanca.

Con voz sentenciosa, el presidente colombiano Álvaro Uribe, recientemente. Ha recriminado a los países enriquecidos, por ser condescendientes y hasta propicios a los gobiernos que, disfrazándose, trabajan por instaurar el odioso comunismo en Nuestra América. Tal declaración sería motivo de risa, si se tratase de un activista político o funcionario derechista. Como es el mandatario que firmó el tratado para la instalación de las bases militares, hay que deducir que anuncia los planes de ataque en preparación, a partir de las bases instaladas.

El presidente Barak Obama, que muy pronto se demostró como continuador de las políticas de dominio, aprobó con entusiasmo la reactivación de los planes de invasión, postergados durante tanto tiempo. Los halcones del Pentágono han visitado otros dos países y firmado acuerdos con sus gobiernos. Si consideramos que, aparte del despliegue que está haciéndose en Colombia, ya hay una base en Paraguay desde hace varios años, debemos concluir que se trata de una silenciosa invasión. Pero muy pronto, como es previsible, habrá tanto ruido que, las detonaciones, se escucharán en el mismo centro de Europa.

Por supuesto, no había momento más propicio para que USA envíe a sus más duros negociadores a Lima, pues el gobierno de Alan García, poco más o menos, estaba reclamando no estar en el lugar de Colombia, en cuanto a instalación de bases militares de Estados Unidos de Norteamérica. De plácemes, el presidente peruano ha dado libertad al Pentágono norteamericano, para que instale sus bases. Un hecho destacable o quizá un dato reservado, es que el tratado entre ambos países no se ha dado a conocer. Claro que, sabiendo cuáles son los alcances del “Plan Colombia”, que ahora ya no lleva ese nombre pero sigue siendo el mismo, se puede prever lo que sucederá en el país vecino.

La instalación de bases de cualquier tipo en el Perú, el movimiento de efectivos militares, posiblemente marines, en la misma frontera boliviana, es un motivo de máxima preocupación. La luz amarilla que tenía el grado inamistoso en que se hallan las relaciones entre nuestros países, tiene que saltar a rojo; esa presencia militar es un peligro para la seguridad de Bolivia. No es alarmismo falso ni tiene la intención de acusar al gobierno peruano.

En 2006, Bolivia firmó varios tratados con la República Bolivariana de Venezuela. Uno de esos acuerdos, se refería al mejoramiento de los cuarteles fronterizos. Alan García y el entonces su ministro de defensa, Alan Wagner, se declararon alarmados por lo que consideraron, sin mayor fundamento, el inicio de una carrera armamentista en nuestro país.

El presidente Evo Morales, deseoso de mantener buenas relaciones con todos sus vecinos, tuvo un gesto amistoso de gran estilo: envió al ministro de defensa Walker San Miguel, para que explicara personalmente el alcance del mejoramiento que se haría a los cuarteles fronterizos de Bolivia. Aún más: San Miguel invitó a su par peruano a visitar dichos cuarteles y convencerlo, sin ninguna duda que la mejora no tenía ningún carácter agresivo. Wagner vino y recorrió la frontera, siempre acompañado por San Miguel.

Hoy, la situación se ha trastocado. El gobierno de Bolivia está en su pleno derecho para reclamar a su vecino, una explicación suficiente sobre el alcance del tratado que firmó con Estados Unidos. Si Alan García no quiere dar a conocer los términos de ese acuerdo o si Washington insiste en que se mantenga una reserva sobre el mismo, habrá evidencia suficiente de que se está trabajando en planes de invasión. Las palabras de Álvaro Uribe adquirirán, por tanto, un sentido más preciso y, en consecuencia, más ofensivo.

Hace menos de un año, los avances en la conformación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), eran auspiciosos. Todos los gobiernos de la región, incluyendo a los de Uribe y García, habían comprometido su voluntad para unirse en una entidad que mancomunara la industria y el comercio, la agricultura y la defensa del medio ambiente, se estableció una moneda y se fijó la sede de un parlamento de la Unión. En ese contexto, el gobierno del Brasil, propuso la creación de un ente que coordinara las acciones militares de nuestra región. ¿Dónde ha quedado ese impulso?

Es evidente que Washington ha trabajado intensamente para destruir esa propuesta. Los recientes acuerdos militares son un ariete que puede romper tal compromiso. Es evidente que, el presidente Barak Obama, está trabajando con los sectores más duros del poder imperial.

Los países que estamos en busca de un nuevo horizonte debemos diseñar, rápidamente, una estrategia que mantenga a raya las intenciones de quienes se enriquecieron con nuestros recursos y quieren conservar sus privilegios, a sangre y fuego.

DE ESOS POLVOS ESTOS LODOS... MODELOS PARA ARMAR

por Carlos Fazio

El México de Felipe Calderón se mira en el espejo colombiano. Si Colombia es el modelo de un Estado autoritario de tipo contrainsurgente, Medellín es el modelo paramilitar, que con base en la "seguridadciudadana" se intenta imponer en Ciudad Juárez, Chihuahua, como laboratorio de una guerra urbana a expandir en plazas como Reynosa, Nuevo Laredo, Tampico o Morelia. Ambos modelos se nutren de la excepcionalidad y la violencia reguladora. Para funcionar tienen querecurrir a medidas de excepción, y dado que lo que está en disputa es la hegemonía y el dominio territorial de amplias zonas del país bajo control de mafias criminales, el régimen de Calderón utiliza en la fase actual los aparatos coercitivos del Estado para tratar de imponer nuevas reglas de juego. Un "nuevo orden".

En México, la transición al siglo XXI se dio mediante un cambio de partidos y figuras en la administración gerencial del Estado. Fue una transición pactada. En los años 90 del siglo pasado, la configuración de un Estado de tipo delincuencial y mafioso hacía necesario un recambio formal. La guerra intestina entre las mafias del Partido Revolucionario Institucional, que provocó tres crímenes de Estado (los del cardenal Posadas, Colosio y Ruiz Massieu), fue la evidencia de que no se gestaba un proceso pacífico de tránsito o movilidad de élites. Ya entonces, los cárteles de la economía criminal, con su expresión más visible, el tráfico de narcóticos ilegales, habían penetrado al Estado y sus aparatos institucionales en todos los niveles de gobierno, pero también a las empresas, la banca y los partidos políticos. Lejos de ser una anomalía, o algo externo o extraño al sistema, el uso de la violencia reguladora por los nuevos actores armados de la ilegalidad expresó la dinámica propia de un régimen político que necesitaba recrearse para seguir funcionando.

Como dice Edgardo Buscaglia, el "monstruo" de lo que se ha dado en llamar crimen organizado es un producto consensuado de las élites empresariales y políticas mexicanas. Un monstruo que ha generado enormes flujos de recursos financieros y patrimoniales de origen ilícito, quefueron lavados en la economía legal. El auge de la criminalidad floreció de la mano de empresarios de la violencia (que son quienes deciden los aspectos logísticos y operativos clave del negocio), con recursos financieros para pagar un segundo nivel de empresarios "aún nocapitalizados", que a su vez controlan agrupaciones irregulares (sicarios, bandas, escuadrones de la muerte para la limpieza social, comandos altamente especializados para tareas de narcoterrorismo, etcétera) integradas por empleados potencialmente desechables, encargados de las tareas operativas más riesgosas.

Ante la retirada paulatina, casual o intencional del Estado, diversos grupos en competencia armada y con intereses, motivaciones y estrategias diversos, desafiaron las pretensiones de exclusividad y universalidad estatal, y al romper fácticamente el monopolio de la violencia, acumularon poder y ganancias en muchas regiones del país. El Estado, debilitado, pasó a ser un jugador más, a medida que se consolidaba un conjunto de intermediarios armados (cárteles, bandas, mercenarios, empresas de seguridad) con una alta capacidad de control social en espacios territoriales delimitados, en colusión con los medios políticos, institucionales y económicos locales.

Así, mediante alianzas circunstanciales y la formación de redes delincuenciales mafiosas, siempre con un pie en las estructuras políticas y coercitivas del Estado, los señores de la guerra desplegaron estrategias de dominio territorial y coparon los mercados de la seguridad (que se privatizaron), para proteger las actividades relacionadas con la economía ilegal, invertir en actividades legales e insertarse en la vida cotidiana de las comunidades como agentes de regulación y contención política, mediante un modelo de negociación permanente del desorden y el caos.

Lo novedoso, en México, como ocurrió antes en Colombia, es el "giro mercenario" y la "urbanización" de los conflictos, en el contexto de una guerra gubernamental por el control del territorio y el afianzamiento del ejercicio de la autoridad, ante el desorden caótico y el desbordamiento de la violencia criminal que sobrevino tras la ruptura de la pirámide política de comando y control que garantizaban, en el antiguo régimen, el presidencialismo autoritario y el partido hegemónico.

Si en Colombia la llamada narcoparapolítica de la era Uribe significó grandes cambios y transformaciones estructurales en el mapa político de las regiones y la dinámica de los conflictos armados, con la aparición de grupos emergentes y el traslado y movilidad de las élites hacia escenarios más favorables para sus intereses, merced a la nefasta alianza legalidad-ilegalidad, en México la transición no ha sedimentado aún, aparte de que ambos procesos tienen características propias.

El intento por imponer ahora el "modelo Medellín" en México tiene un punto débil: la ausencia de un grupo insurgente que permita fabricar mediáticamente la existencia de una narcoguerrilla. No obstante, el Operativo Conjunto Chihuahua recogió los elementos básicos aplicados en Medellín. Esto es: mando operacional del Ejército; militarización de Ciudad Juárez; guerra urbana contrainsurgente; fase de paramilitarización (escuadrones de la muerte para la limpieza social); mercenarización del conflicto con financiamiento de cúpulas empresariales. En todo caso, mientras queda exhibida la violencia selectiva de un Estado que alienta la "guerra entre cárteles rivales", se desmorona la falacia que justifica el fenómeno paramilitar como "una respuesta a la violencia guerrillera". La insurgencia nace de la violencia oficial pro-oligárquica, vía el Ejército, las policías, los paramilitares y el terrorismo mediático.

ATTAC-QUÉBEC

Attac-Québec, emite el siguiente comunicado de prensa en ocasión en que la Red por un Comercio Justo hace público un `proyecto secreto del Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y la Unión europea y presenta sus reclamos a los gobiernos de Canadá y de Europa.

En momentos en que se inicia la tercera ronda de negociaciones sobre libre comercio entre Canadá y la Unión europea. La Red por un Comercio Justo recientemente creada, hace público el texto de un proyecto del Acuerdo económico y comercial global Canadá- Unión europea (AECG). Se trata del acuerdo bilateral más importante negociado desde el ALENA (o NAFTA en español)- La Red expresa serias reservas sobe los efectos que este Acuerdo podrá tener entre otros sobre las políticas de salud pública y de protección del ambiente, como también sobre los servicios públicos, tanto en Europa como en Canadá. Señala además cuales son las reivindicaciones que el Gobierno deberá satisfacer antes de proseguir con las negociaciones.

Las controvertidas disposiciones que incluye el proyecto de acuerdo sometería el sector de las telecomunicaciones de Canadá a una irrestricta propiedad extranjera, impediria a los gobiernos municipales el poner en marcha estrategias de compras locales o éticas e impondría un exigente criterio de necesidad a las medidas de prudencia financiera destinadas a ayudar a los gobiernos a paliar o a prevenir las crisis bancarias y financieras. El texto del proyecto se refiere también a la Ley de energía verde de Ontario y eliminaría el derecho de los agricultores a almacenar, a reutilizar y a vender semillas. Esta propuesta otorgaría a las empresas biotecnológicas, farmacéuticas, de pesticidas, de semillas y de cereales nuevos y poderosos instrumentos con los que decidir quién y cómo se desarrollará la actividad agrícola-

Por otra parte los negociadores canadiense del acuerdo han incorporado un controvertido mecanismo de reglamentación de resolución de los diferendos entre un inversor y el Estado , muy parecido al del capítulo XI del ALENA. Dicho capítulo ha alentado a las grandes multinacionales ha demandar a los gobiernos  norteamericanas para percibir indemnizaciones debido a que las políticas de salud pública y de protección del ambiente reducen sus ganancias.

La Red por un Comercio Justo ha elaborado una lista que incluye 11 reivindicaciones que a su criterio deben ser tenidasen cuenta en cualquier acuerdo comercial con Europa.. Reclama además una evaluación exhaustiva de las incidencias del acuerdo sobre la economía, el empleo, la pobreza, la desigualdad entre hombres y mujeres, los derechos de las personas. Los agricultores, la cultura ye el ambiente. Solicita una fundamental protección a los servicios públicos y al  incremento de las políticas sociales y una protección del derecho de recurrir a los mercados públicos para favorecer el desarrollo económico y el derecho a reglamentar en interés pçublico fundado en el derecho de precaución. Exige también un compromiso a favor de la protección de los trabajadores y las trabajadoras y del ambiente  tendiente a darles una ejecutividad igual o superior a las garantizadas a los inversores.. Se agrega el reconocimiento a la prioridad del derecho de los pueblos autóctonos sobre el de las empresas en relación a las tierras, territorios y agua autóctonas.

La red por el Comercio Justo organizará foros públicos con el objeto de discutir de manera más amplia el acuerdo comercial propuesto mientras se desarrollan en Otawa las negociaciones oficiales. En Otawa el 19 de abril, en Montreal, el 20 de abril y en Toronto el 21 de abril.

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RTF:http://archive.attac.org/attacinfoes/attacinfo548.zip

PDF http://archive.attac.org/attacinfoes/attacinfo548.pdf

Gracias por hacer circular y difundir esta información. Edición Susana Merino
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