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Fw: [ATTAC] INFORMATIVO 707



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Sent: Monday, May 13, 2013 2:01 PM
Subject: [ATTAC] INFORMATIVO 707 - Mayo global

INFO 707 13 de mayo de 2013
informativo at attac.org http://attac.info.blogspot.com

Latinoamérica

PRIMERA ASAMBLEA CONTINENTAL DE MOVIMIENTOS SOCIALES Con el propósito de avanzar orgánicamente y establecer un plan de acción común, del 16 al 20 de mayo tendrá lugar la I Asamblea Continental de Movimientos Sociales, en São Paulo, Brasil, con una programación que contempla, entre otros temas, el análisis de los desafíos tanto ante la crisis mundial del capitalismo y la estrategia global

MÉXICO. LAS ENTRAÑAS DEL PAÍS, SAQUEADAS El oro y la plata significan riqueza… pero sólo para unos cuantos empresarios mineros, no para México ni mucho menos para las comunidades de indios y campesinos a quienes se despoja impunemente. Desde 1993 la ley lo permite. Pero esta ley privilegia la extracción de minerales al costo de envenenar la tierra que podría haber servido para la agricultura y la ganadería. La voracidad de las compañías dedicadas a la minería –que no pagan regalías y apenas unas migajas de impuestos– pone en riesgo la autosuficiencia alimentaria y lleva la tensión social al límite.

EL EXTRACTIVISTA MÁS GRANDE DEL CONTINENTE: BRASIL Extractivismo es la apropiación de enormes volúmenes de recursos naturales o bajo prácticas intensivas que, en su mayor parte, son exportados como materias primas a los mercados globales. Parece estar pasando desapercibido que, según esta definición, el mayor extractivista de América del Sur es Brasil.


Latinoamérica

PRIMERA ASAMBLEA CONTINENTAL DE MOVIMIENTOS SOCIALES

Minga Informativa de Movimientos Sociales

8Con el propósito de avanzar orgánicamente y establecer un plan de acción común, del 16 al 20 de mayo tendrá lugar la 1ra Asamblea Continental de Movimientos Sociales, en São Paulo, Brasil, con una programación que contempla, entre otros temas, el análisis de los desafíos tanto ante la crisis mundial del capitalismo y la estrategia global que el imperio aplica en el continente; como los referidos a la construcción de un proyecto de integración popular.

La convocatoria de esta Asamblea, que se desarrollará en la Escuela Nacional Florestan Fernandes del Movimiento Sin Tierra de Brasil, parte del proceso de Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA que arrancó en julio de 2008, estableciendo que toma como referente al ALBA ( la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) porque recoge las banderas históricas a favor de la integración de Latinoamérica y el Caribe como único camino de liberación verdadera de nuestros pueblos. Esto es, principios como el derecho y respeto a la autodeterminación de los pueblos, la solidaridad, la complementariedad y la cooperación, entre otros.

La Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA, nos dice João Pedro Stedile, integrante de la Coordinación Nacional del MST, es "resultado de un largo proceso histórico de articulación de los movimientos sociales que viene desde la ‘Campaña de Resistencia Indígena, Negra y Popular' contra la celebración, en 1992, de los 500 años del inicio de la invasión europea. En aquellos años, la década de los 90, estábamos enfrentando a la hegemonía del capital, con su proyecto neoliberal. Y ahí comenzamos a articular nuestras fuerzas. Después vino la campaña contra la ALCA (el proyecto estadounidense de crear el Área de Libre Comercio de las Américas). Y después construimos juntos la idea del Foro Social Mundial (FSM), y dentro de él realizamos las asambleas de los movimientos sociales”.

Entonces, acota el dirigente del MST, "tras más de veinte años de caminar juntos, ahora tenemos una identidad programática común, contamos con una un importante plataforma política de los movimientos que fue adoptada durante el FSM de Belem (enero de 2009); tenemos unidad de proyecto en torno al ALBA, si bien hasta hoy es sólo un rotulo, pero que revela un proyecto de integración popular; tenemos confianza política suficiente como para construir un proceso más orgánico de todos los movimientos sociales del continente que se asumen como anti-neoliberales y anti-imperialistas, y que sueñan con una sociedad más justa e igualitaria”.

En tal sentido, precisa Stedile, el punto gravitante de la Asamblea "será el proceso de organización y a partir de esa unidad construir planes de acción. Por eso espero que la Asamblea permita profundizar la unidad para realizar cosas concretas, como: movilizaciones de masas unitarias en el continente contra nuestros enemigos, que son el grande capital, las transnacionales, el imperio, los bancos, los que explotan nuestros los recursos naturales. Realizar actividades conjuntas en el plano de la comunicación tanto a nivel continental como local, al igual que en el plano de la formación política, para tener más militantes preparados; realizar actividades conjuntas productivas, y también campañas de solidaridad con los pueblos que están enfrentando situaciones más difíciles como Haití, Cuba, Honduras y Colombia”.

Como la identidad de esta confluencia organizativa se remite al ALBA, preguntamos el parecer del secretario ejecutivo de tal entidad oficial, el abogado y diplomático venezolano Rodolfo Sanz, quien tajantemente señaló: "el ALBA sin los movimientos sociales es como el cuerpo sin alma, el alma son los movimientos sociales, el cuerpo son los Estados”. Para luego precisar: "que florezcan mil flores, los movimientos sociales deben ser autónomos, deben ser críticos, deben ser contrahegemónicos, si no hay calor de pueblo, y si el pueblo no produce ese calor de una visión alternativa, los procesos tienden a morirse en los Estados, en los gobiernos”.

Entonces, acota, "bienvenido ese proceso de asamblea de movimientos autónomos, independientes de los Estados, siempre y cuando tengan una visión crítica de la búsqueda de nuevos rumbos, de nuevos paradigmas, de generación de nuevos procesos que humanicen la sociedad en la cual vivimos”.

[Fuente: http://www.alainet.org/active/63797 ] . Adital

MÉXICO. LAS ENTRAÑAS DEL PAÍS, SAQUEADAS

Arturo Rodríguez García

10La política minera asumida desde hace dos décadas por el Estado mexicano amenaza con provocar una confrontación social, un grave problema alimentario y, por sus proporciones, volverse un asunto de seguridad nacional.

Para dar continuidad a esa política, los cambios hechos a la Ley Minera en la Cámara de Diputados el pasado 25 de abril –aunque el tema no estaba en agenda, la bancada del PRI lo metió de última hora– y que aún deben pasar por el Senado, no tomaron en cuenta a los pueblos indígenas ni al sector agrario, son inconstitucionales en tanto violan tratados internacionales, contravienen el Pacto por México y desdeñan una iniciativa que se estaba integrando en su Consejo Rector.

Esas son las conclusiones del titular de la Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de la Secretaría de Gobernación, Jaime Martínez Veloz, quien en los últimos meses ha podido constatar los estragos de las operaciones mineras en todo el país: Despojo y desplazamiento de comunidades campesinas e indígenas, empobrecimiento de las poblaciones donde la producción mineral es boyante y destrucción, en muchos casos irremediable, del ambiente.

Todo ello, agrega, ha sido facilitado por leyes laxas, actores políticos con intereses en el sector y un saqueo indiscriminado de recursos minerales por parte de empresas que pagan muy pocos impuestos y no dejan regalías.

Según el funcionario el riesgo de confrontación social es grave y en diferentes zonas del país ya se observan los reclamos de indígenas y campesinos afectados, mientras los consorcios mineros aumentan sus ganancias sin dar nada a cambio.

De acuerdo con el informe de 2010 de la Auditoría Superior de la Federación , las multinacionales mineras tuvieron ingresos por 552 mil millones de pesos entre 2005 y 2010, pero sólo pagaron 6 mil 500 millones de pesos en impuestos; esto es, poco más de 1% de sus ganancias.

Según cifras de Martínez Veloz, durante todo el periodo colonial se extrajeron en la Nueva España 190 toneladas de oro y 150 de plata; de 2000 a 2010 en México se extrajeron 420 toneladas de oro y 35 mil de plata.

El funcionario sostiene que México es el único país donde las mineras no pagan regalías y, en el caso de las extranjeras –que han proliferado en la última década–, ni siquiera pagan IVA porque facturan en sus países de origen.

"La cuestión es que si la minería produce empleos, propicia el desarrollo y tiene altos ingresos, ¿por qué las comunidades indígenas de las zonas mineras son las más pobres? El ejemplo es la Sierra Tarahumara ”, plantea.

Señala que con la reforma, que impone 5% de pago por uso de suelo, se aprobó una ley que reduce un fenómeno complejo, con numerosas variables ambientales, sociales, políticas y jurídicas, a un asunto de un monto muy reducido de impuestos.

"Creo que hay muchos elementos para que pueda ser cuestionada en la Corte –opina Martínez Veloz–. Pero aquí la cuestión es: ¿Cuál es la prisa de aprobar una iniciativa a espaldas de los pueblos indígenas de México en un asunto tan delicado que puede generar confrontaciones de carácter social en diferentes partes del país?”

Desde la reforma a la Ley Minera de 1993, la entrega de la riqueza del subsuelo a las empresas deja números alarmantes: De los aproximadamente 200 millones de hectáreas del país, casi la mitad (unos 98 millones de hectáreas) se concesionaron a compañías mineras.

De acuerdo con los datos oficiales ofrecidos por el comisionado y que están en la página electrónica de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en 2011 México tuvo una superficie sembrada de 22 millones de hectáreas. Ese es el último año reportado y también el de mayor siembra desde 1981.

Los mismos datos, actualizados a junio de 2012, establecen que la superficie agrícola y ganadera en México es de aproximadamente 106 millones de hectáreas.

En opinión de Martínez Veloz, si se considera que el resto del territorio nacional es no productivo, el contraste de la superficie agrícola con la minera es de alarmar: Quedan 7 millones de hectáreas para la producción alimentaria. De ahí que el comisionado prefiera dimensionar el problema en los siguientes términos: "No se ha concesionado la mitad del país sino casi la totalidad de la superficie productiva de México”.

A partir de 1993, cuando la minería se convirtió en actividad primaria, los números reflejaron un incremento gradual del territorio concesionado.

De 1993 a 2000 la superficie concesionada sumó más de 38 millones de hectáreas. Durante los 12 años de gobiernos panistas se concesionó una superficie superior a 56 millones de hectáreas, de las cuales más de 30 millones fueron repartidas durante el sexenio de Felipe Calderón.

"Los señores Zedillo, Fox y especialmente Calderón tendrían que dar una explicación sobre la forma en que condujeron el sector y el grave daño que hicieron al país”, dice Martínez Veloz.

[Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1905, ya en circulación]. - Revista Proceso - Adital

EL EXTRACTIVISTA MÁS GRANDE DEL CONTINENTE: BRASIL

Eduardo Gudynas

11Extractivismo es la apropiación de enormes volúmenes de recursos naturales o bajo prácticas intensivas que, en su mayor parte, son exportados como materias primas a los mercados globales. Parece estar pasando desapercibido que, según esta definición, el mayor extractivista de América del Sur es Brasil.

Esa situación no siempre es reconocida, ya que cuando se habla de extractivismo en primer lugar se piense en la minería, y en segundo lugar se dirán que los ejemplos destacados son países como Chile, Perú o Bolivia. Las imágenes populares conciben a esas naciones andinas como los líderes mineros continentales, e incluso globales.

La realidad de los últimos años es otra. Brasil se ha convertido en el más grande productor y exportador minero del continente. Este país extrajo más de 410 millones de toneladas de sus principales minerales en 2011, mientras que todas las demás naciones sudamericanas sumadas, se apropiaron de poco más de 147 millones de toneladas. Estos indicadores se basan en la extracción en América del Sur de cobre, cinc, plomo, estaño, bauxita, carbón y hierro (que expresan a los principales minerales por su volumen de extracción y exportación). Es impactante advertir que Brasil extrae casi el triple que la suma de todos los demás países sudamericanos que tienen minería de relevancia (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela).

Esos enormes volúmenes brasileños se deben especialmente a la apropiación de hierro y bauxita. Pero este país es también el que tiene una de las canastas mineras más diversificadas (además es un importante productor de carbón, plomo, algunos "tierras raras", etc.). Que Brasil sea el mayor minero continental tampoco es un hecho reciente, y ya en el año 2000 extraía el doble de volumen que todos los demás países sudamericanos.

Como se sabe, por cada tonelada de mineral extraído existen distintas proporciones de una "mochila ecológica", que representa todo el material no aprovechado. Al sumar esa mochila las cifras de recursos naturales apropiados aumentan todavía más. Este es un indicador importante para el caso del oro, ya que su volumen final es pequeño para incidir en los indicadores de arriba, pero tiene una altísima mochila ecológica (un kilogramo de oro requiere remover 540 toneladas de materia, según el promedio de referencia global), y en muchos casos se lo obtiene por procedimientos muy contaminantes y destructivos (tales como deforestación asociada y uso de mercurio). En este rubro el primer productor sudamericano en 2011 fue Perú (188 toneladas), pero Brasil fue el segundo (con 67 ton), y por detrás le siguieron Argentina y Chile.

El extractivismo en su sentido estricto es mucho más que la minería. La apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales o bajo procedimientos intensivos, para alimentar las exportaciones, se repite en otros sectores, destacándose los hidrocarburos y la agricultura. En esos rubros Brasil también es un "campeón".

Si bien Brasil es actualmente es un productor petrolero de nivel medio (ocupando el tercer lugar en América Latina), y se enfoca en su propio consumo, también es cierto que se está preparando para explotar yacimientos marinos. Su gobierno espera ubicar al país entre las primeras potencias petroleras mundiales.

Los nuevos yacimientos se encuentran en la plataforma costera, a enormes profundidades, condiciones exigentes de perforación, y altas temperaturas. Esa extracción es de un enorme riesgo ambiental, tal como ha dejado en claro el accidente de la plataforma de BP en el Golfo de México en 2010. A pesar de esa catástrofe y de la evidencia sobre esos riesgos, la discusión brasileña está mucho más enfocada en los niveles de las regalías o su distribución, que en sopesar sino sería más sensato una moratoria en ese tipo de extractivismo.

Esto es muy diferente de lo que sucede, por ejemplo, en varias localidades amazónicas, donde la experiencia ciudadana frente a distintos impactos sociales y ambientales, no está dispuesta a aceptar más compensaciones económicas, sino que reclama moratorias.

Finalmente, Brasil también es el líder en el extractivismo agrícola. Actualmente es el primer productor mundial de soya; en la zafra 2011-12 superó los 66 millones de toneladas métricas (en nuestro continente le sigue Argentina con 40 millones ton m). Es también el primer exportador mundial, y buena parte de lo que comercializa lo hace sin procesamiento. Este fenómeno va de la mano con un enorme aumento del área de cultivo, que ha superado los 24 millones de hectáreas.

De esta manera, el extractivismo avanza en Brasil en varios frentes. Si se agrupan la extracción de recursos naturales mineros, hidrocarburíferos y agrícolas, el nivel de apropiación es de recursos naturales en Brasil es escalofriante, y deja muy atrás a cualquier país sudamericano. Ese estilo de desarrollo genera presiones ambientales y sociales fortísimas, que van desde los conflictos en el medio rural al drama ecológico que se observa en el Cerrado o la Caatinga , ecoregiones que pueden desaparecer al convertirse en tierras agrícola-ganaderas.

El extractivismo exagerado hace que la economía brasileña sea muy dependiente de exportaciones como las de hierro o soya para crecer. La proporción de productos primarios aumenta en el comercio exterior y caen las manufacturas. El país se vuelve muy dependiente de las condiciones globales, tales como los precios internacionales de las materias primas o la llegada de inversores extranjeros.

Por estos motivos, un examen riguroso muestra que la economía brasileña se está pareciendo más a la de los países andinos de lo que usualmente asumen analistas convencionales, que una y otra vez dicen que es un ejemplo de industrialización. Es más, durante las dos administraciones de Lula da Silva, la economía se primarizó en lugar de industrializarse.

A diferencia de lo que sucede en otros países sudamericanos, esta expansión del extractivismo no se debe solamente a las inyecciones de capital internacional, sino a los propios fondos internos estatales. El gobierno brasileño empuja decididamente este extractivismo, por medidas

directas o financieras (en especial desde su banco de desarrollo BNDES).

Hay varios ejemplos. Petrobrás es una corporación petrolera mixta. Vale, la segunda empresa minera más grande del mundo, si bien es formalmente privada, aproximadamente la mitad de sus acciones depende de los fondos de pensión de los funcionarios del Banco de Brasil, y su principal fuente es el BNDES. Por esos y otros canales, el gobierno tiene amplios poderes de control sobre esa corporación.

Entretanto, el extractivismo agrícola también es apoyado directamente por el gobierno. Este se beneficia del más grande paquete de ayuda financiera estatal del continente (el llamado Plan Agrícola y Pecuario), que para los años 2012/13, totalizó 115,2 miles de millones de reales destinados al crédito, lo que favorece directamente la expansión de la agroindustria exportadora en lugar de los pequeños agricultores.

Esta es una situación de enormes paradojas: una parte nada despreciable del dinero recaudado por el Estado se utiliza en fomentar, apoyar e incluso subsidiar el extractivismo, el que alimenta en primer lugar la globalización antes que las necesidades internas del propio Brasil. En cambio, quedan dentro del país aquella mochila ecológica y otros impactos ambientales, y un amplio abanico de efectos sociales, políticos y económicos.

Son estas medidas de apoyo del extractivismo, la persistencia de una inserción internacional funcional a la globalización, y la contención de la protesta social, las que explican que el gobierno brasileño sea una y otra vez presentado como ejemplo económico a seguir para la economía convencional. Allí se originan las felicitaciones que se encuentran en las páginas de The Economist o en los foros de Davos. Pero si la perspectiva se coloca en la sociedad civil o en la Naturaleza , está claro que Brasil debería dejar de ser el campeón del extractivismo, y comenzar cuanto antes a discutir una estrategia postextractivista.

- Eduardo Gudynas es analista en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). www.ambiental.net Twitter: @EGudynas


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