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[Latina] I: [ATTAC] INFORMATIVO 730 - Un futuro no muy lejano



 

 

Un futuro no muy lejano

Latinoamérica

COLOMBIA TRES POSIBLES ESCENARIOS: UN FUTURO NO MUY LEJANO Múltiples informes y estudios muestran una amplia y dramática ocupación territorial por parte de grupos delincuenciales. Grupos que establecen autoritarismos locales muy cercanos a las dictaduras más crueles. Territorios en donde la democracia no existe y en donde están limitadas las libertades y cooptadas las instituciones y presupuestos del Estado. Los datos de fuentes tanto oficiales como de organizaciones sociales muestran a Colombia sumergida en autoritarismos y militarismos que desde la ilegalidad han constituido un poder local dictatorial.

EL SEGUNDO TURNO EN CHILE Chile era el país más politizado y de mayor participación partidaria en América Latina. Ello no resistió a los 17 años de dictadura de Pinochet, a los 20 años de los gobiernos moderados de la alianza socialista-demócrata cristiana. Y, además, un sistema electoral distrital, que distribuye las curules entre los dos bloques mayores, excluyendo las otras fuerzas.

EL SALVADOR: ORGANIZACIONES INSTAN A OPONERSE A EXPLOTACIÓN MINERA El Salvador, al igual que muchos países centroamericanos se encuentra con la amenaza permanente de compañías mineras transnacionales que desean extraer del suelo cuscatleco los metales preciosos como el oro, pero gracias al protagonismo de comunidades y organizaciones sociales en la lucha permanente por la defensa del medio ambiente se ha logrado detener la autorización de estos proyectos mineros.

FRANÇOIS HOUTART: EL ROL DE AMÉRICA LATINA ES CENTRAL “América Latina es el único continente en el mundo donde existen esfuerzos por salir del neoliberalismo. Eso no lo encontramos en ningún otro continente y por eso el papel de América Latina hoy en día es central” diagnostica François Houtart, el sacerdote belga fundador del Centro Tricontinental (CETRI) en la Universidad de Lovaina, que trabajó en numerosos países de Asia y África y conoce bien el continente latinoamericano.

 

Latinoamérica

COLOMBIA TRES POSIBLES ESCENARIOS: UN FUTURO NO MUY LEJANO
La paz hoy es difícil, mañana será imposible C Monsiváis

Guillermo Solarte Lindo [1]

cid:part22.08020900.02050504@attac.orgMúltiples informes y estudios muestran una amplia y dramática ocupación territorial por parte de grupos delincuenciales. Grupos que establecen autoritarismos locales muy cercanos a las dictaduras más crueles. Territorios en donde la democracia no existe y en donde están limitadas las libertades y cooptadas las instituciones y presupuestos del Estado. Los datos de fuentes tanto oficiales como de organizaciones sociales muestran a Colombia sumergida en autoritarismos y militarismos que desde la ilegalidad han constituido un poder local dictatorial.

Desde esta perspectiva amplia se puede afirmar que la idea de desarrollo rural, por fuera de un desarrollo político que garantice la democratización de los muchos municipios sometidos a las dictaduras locales existentes, es no solo imposible sino también altamente inconveniente. La promesa política de quienes están en confrontación no es romper la ilegalidad existente en los distintos territorios.

Si esto no se limita, restringe o se pone con claridad sobre la mesa de La Habana, los esfuerzos de la negociación caerán en el vacío. Un inmenso vacío ético y un gran abismo de ilegitimidad. No se puede construir una territorialidad legítima en medio de situaciones de extremo autoritarismo militar, tanto de los que se identifican con un pensamiento de extrema izquierda como de aquellos que se ubican en la extrema derecha. Podría afirmar que la no existencia de una democracia es el principal obstáculo para que lo que unos defienden y otros cuestionan: el modelo económico y social.

Lo territorial exige no solo un nuevo discurso sino también una nueva institucionalidad. La fragilidad de la descentralización y la debilidad de la institucionalidad rural son los dos enemigos de la democratización o, si se prefiere, de la construcción de una democracia territorial que sea el soporte de un posconflicto inteligente y por lo tanto justo. Este eje de grandes transformaciones político- institucionales es el piso en donde fracasará o tendrá éxito esa nueva sociedad rural que está en juego.

Si lo espacial es fundamental, lo temporal es estratégico. La idea de introducir un concepto como el de transición obliga a los que negocian a definir un horizonte serio. Planes de postconflicto atados a la transición a manera de pactos políticos. Pactos territoriales que articulen la intervención del Estado en las zonas de alta conflictividad y entrelacen el esfuerzo público con los ciudadanos. Debería surgir una estrategia de transición que dé a la sociedad una pauta, un horizonte de hacia dónde se va y en cuánto tiempo se puede lograr la base de una convivencia democrática y pacífica. Habría que eliminar, disminuir el abismo entre ciudad y campo y la brecha regional. Debe hacerse un inmenso esfuerzo para que esa Colombia medieval altamente militarizada haga parte de esa democracia que gozan unos pocos. Transitar de un feudalismo local de altísima ilegalidad hacia una democracia no militarista es el reto.

La reflexión conduce a pensar que la aventura de saber qué pasaría o cuáles serían esos distintos escenarios que tenemos no es muy variada. Los que negocian no tienen más opciones. Intelectuales, movimientos sociales o redes no podrán encontrar otros escenarios.

Los tres escenarios o puntos de partida nacen de nuestra cercanía y análisis del tema del conflicto en Colombia, de sus causas, de sus posibles soluciones y de la certeza de que los problemas del desarrollo rural están íntimamente relacionados con la problemática general o integral del país.

Supuestos en las que se dan los tres escenarios:

S1 . Durante casi cuatro años el gobierno Pastrana lideró un proceso de paz frustrado. El proceso de paz no alcanzó el nivel de negociación entre los actores del conflicto y el gobierno. La ruptura del proceso de paz supuso un giro radical hacia la militarización en la vida política, económica y social del país. La bandera de la paz se convirtió durante largos ocho años en estandarte de guerra.

S2 . Ni el Ejército Nacional ni la guerrilla vencieron. Se actúa como si un aumento de la capacidad bélica de las fuerzas armadas les permitiría vencer con relativa facilidad a la insurgencia. No ha sido así. La capacidad de las FARC de mimetizarse en la ilegalidad económica la hace poco previsible tanto militarmente como políticamente. No olvidar que durante ocho años se lideró un proyecto autoritario centrado en la promesa de derrota de las FARC. Para ello se realizaron grandes inversiones en armas; Los resultados fueron parciales, sin una certera derrota militar de las FARC.

S3. El énfasis por 8 años de los medios y del establecimiento se hizo en la lucha contra el terrorismo. E n medio de la negociación el lenguaje parecería no cambiar. Medios y políticos podrían ir de un relativo apoyo al proceso de paz a una condena radical. Esta polarización se estaría cocinando para el proceso electoral que se avecina. Algunos tratarían de extraer beneficios electorales del fracaso y otros del éxito. Ambas situaciones podrían ser inconvenientes. ¿Será que del proceso debe surgir un pacto vinculante de todas las fuerzas políticas y militares?

S4 . Las políticas implementadas no ha logrado cambiar las tendencias sobre pobreza, o mejor, sobre injusticia social. El crecimiento económico o la bonanza actual pierden su capacidad de transformación de la realidad social como consecuencia de la imposibilidad de solucionar el conflicto armado.

S5 . Ante el fracaso de la erradicación de los cultivos ilícitos por el camino de la fumigación, la política norteamericana se sumerge en un dilema: aumento del intervencionismo o apertura de un debate sobre legalización. Optará por la primera.

S6 . Existe una fuerte disociación entre los partidos políticos y la sociedad civil, lo que nos señala cómo estos han perdido su capacidad de convocatoria y mediación entre el Estado y las comunidades. La izquierda política no militar, inmersa en la disputa por las curules de la representación, se asfixia así misma en la beligerancia verbal. La derecha en todas sus vertientes se aferra a la democracia restringida como modelo político.

Escenario Uno. Pacificación y autoritarismo

Los actores del conflicto rompen los diálogos y se entra en una etapa de confrontación generalizada en donde uno de los bandos triunfa sobre el otro. O gana la guerrilla o el Estado a través del Ejército Nacional logra imponerse a los alzados en armas. En este caso el escenario del postconflicto resulta de una estrategia de lo que en principio llamamos pacificación por la derrota de uno de los contrincantes.

Este escenario, con una muy baja posibilidad de que suceda, supone en principio una serie de características.

q Se impone un régimen autoritario que no solo se decide por la confrontación generalizada sino que, por esta misma razón, necesita altas cuotas de autoridad que le permitan decidir de manera directa la estrategia y los recursos que necesita invertir en la guerra.

q El régimen necesita neutralizar la opinión desfavorable y en este sentido se hace urgente la intervención sobre los medios y el control del Estado sobre la protesta social.

q En una primera etapa el postconflicto, derivado de la derrota de alguno de los contrincantes y su sumisión al régimen triunfante, supone una reducción de la libertad y de los espacios democráticos.

q Hay un alto protagonismo político de los militares, que reclaman beneficios derivados de su compromiso y triunfo.

q El régimen necesita legitimar la situación de los derrotados y su progresiva incorporación a la vida civil.

q Los territorios rurales impactados por la guerra necesitan grandes inversiones para su reconstrucción económica.

q El régimen autoritario necesita reforzar el criterio nacional por encima del regional local. Se detiene el proceso de descentralización y se posterga de manera indefinida la ordenación del territorio.

Segundo escenario: Construcción de democracia

El proceso de paz conduce a acuerdos entre los actores. Se impulsa un proceso de democratización en donde la constituyente es su punto de partida. Se entra en una nueva etapa jurídica para los incorporados. Se exigen altos niveles de trasparencia y neutralidad que garanticen la gobernabilidad suficiente para impulsar los cambios y ejecutar los acuerdos. El escenario plantea una renovación de la clase política y un proceso intenso de politización de los alzados en armas. El proceso exige acuerdos que empujen lo que algunos llaman una Constitución Nacional, es decir, una Constitución que incluya los intereses de todos y garantice los medios para desarrollarla. El país estructura un plan de transición a diez años.

Este escenario supone una serie de características:

q Un liderazgo político radicalmente demócrata y pacifista que, de la mano de una ciudadanía activa, reconstruya el proceso de paz.

q Un amplio proceso de movilización ciudadana y participación activa de las comunidades, ciudadanos e instituciones en la construcción colectiva de la sociedad deseada.

q Una reforma del Estado que lo desvincule del clientelismo. Una aceleración de los procesos de descentralización paralelo a un ordenamiento territorial que recoja las expectativas de la población.

q Un proceso de pedagogía ciudadana dirigido a facilitar la aceptación de los alzados en armas en la vida civil y un proceso educativo de los alzados en armas, estos últimos, en búsqueda de su desmilitarización.

q Un compromiso radical de las fuerzas económicas con la estrategia de democratización económica y la eliminación de los privilegios derivados de la alianza de empresarios con políticos corruptos.

Tercer Escenario: El eterno retorno y la postergación de las soluciones.

Se rompe el proceso de paz y se vuelve a la situación anterior, en una escalada de la confrontación de corta duración. Los actores disminuyen la intensidad de la guerra y se establece un periodo de inestabilidad política derivada de una actitud de los partidos tradicionales que no quieren ni negociar ni perder su poder político. Se abren otras opciones distintas al bipartidismo, como consecuencia del debilitamiento de la gobernabilidad y de los dos partidos políticos tradicionales. Se centra la atención en la crisis política y económica por encima del conflicto armado. Se buscan acuerdos, entre los partidos políticos que garanticen su permanencia y conformación de un posible frente nacional que dé estabilidad al régimen.

Este escenario supone una serie de características:

q Los políticos tradicionales logran controlar la situación creada por el rompimiento del proceso de paz. Se establecen acuerdos para garantizar las elecciones como mecanismo de control democrático.

q Se estructura una alianza entre partidos para gobernar y dotar al presidente electo de mecanismos de fuerza. La crisis económica hace mella en las decisiones del gobierno y este realiza pactos con los organismos internacionales que lo debilitan ante la opinión pública nacional.

q Aumenta la intervención norteamericana en los asuntos internos. Se aumenta la política de fumigaciones respaldada por la lucha contra el terrorismo.

q Se empujan reformas en el Congreso a través de leyes consideradas prioritarias: impuestos, ajuste fiscal, reforma política, estatuto antiterrorismo, ley del desplazamiento forzado.

Al aceptar como punto de partida la estrecha relación entre el desarrollo rural y la situación de la democracia en el país, se parte de la aceptación, asímismo, de que las políticas públicas para lo rural como las posibles agendas políticas y económicas son sensibles a cualquiera de los tres escenarios o puntos de partida cuyo perfil describimos anteriormente.

Los riesgos de un fracaso en el proceso de paz podrían significar, entre mil cosas más que: La bonanza actual una más de las que ha vivido el país se diluya en la pésima distribución de la riqueza, la altísima concentración de la tierra y la ilegalidad y la consolidación del dominio de grupos al margen de la ley a lo largo del territorio. Es posible así mismo que un fracaso conduzca al país a un retorno al autoritarismo de los ocho años anteriores y a la exacerbación de la corrupción y la cultura del todo vale.

 

EL SEGUNDO TURNO EN CHILE

Emir Sader

cid:part25.04090204.06060309@attac.orgChile era el país más politizado y de mayor participación partidaria en América Latina. Ello no resistió a los 17 años de dictadura de Pinochet, a los 20 años de los gobiernos moderados de la alianza socialista-demócrata cristiana. Y, además, un sistema electoral distrital, que distribuye las curules entre los dos bloques mayores, excluyendo las otras fuerzas.

Las movilizaciones estudiantiles condujeron a que los partidos tradicionales consideraran la hipótesis de una reforma del sistema electoral, pero a medida que las movilizaciones amainaron, sólo introdujeron la inscripción automática de los jóvenes, lo que no altera nada, porque no hay mayor interés. Y, para agravar, se introdujo el voto no obligatorio, lo que sólo incrementó la abstención.

La abstención, mayor al 50%, fue el factor fundamental que impidió la victoria de la Bachelet en el primer turno. En el segundo turno, el próximo 15 de diciembre, se sabrá qué proporción de votos tendrá ella y cuál será el nivel de abstención.

Quién haya mirado la lista de candidatos a presidente de Chile no diría que el golpe militar de Pinochet se produjo hace 40 años y que su régimen terminó hace 23 años. Michelle Bachelet es hija de un ministro militar de Allende, muerto de un colapso cardíaco en la prisión, tras 6 meses de torturas. Michelle estaba con él en la prisión.

La candidata de la derecha, apoyada por el neo-pinochetista Sebastián Piñera, es hija de un militar, miembro de la Junta Militar de Pinochet. Fue candidato también Marco Antonio Enríquez, hijo de Miguel Enríquez, principal dirigente del MIR, aunque ahora Marco tuvo una plataforma moderada.

Pero desde el golpe han pasado 17 años de dictadura, 20 años de gobiernos de la alianza socialista-demócrata cristiana y 4 años de gobierno de la derecha. Sin embargo, la plataforma de Bachelet refleja problemas heredados de la dictadura. Ella se propone convocar una Asamblea Constituyente, porque Chile vive aún con la Constitución impuesta por Pinochet, en pleno estado de sitio de la dictadura, si bien la carta fue reformada, sin embargo exige una mayoría tan elevada de votos del Parlamento, que supone siempre acuerdos entre los dos bloques para aprobar leyes importantes.

Otro de los puntos clave de su programa es la elevación de impuestos a los más ricos, para fortalecer las políticas sociales. Chile, que antes de la dictadura de Pinochet era uno de los países menos desiguales del continente, se tornó uno de los más desiguales. Eso Bachelet quiere combatir con más recursos tributarios.

El tercer tema también pertenece a la herencia maldita dejada por Pinochet y no tocada, hasta aquí: la privatización de las universidades chilenas, factor de las enormes movilizaciones estudiantiles, que restaron la legitimidad de Sebastián Piñera. Bachelet presentó un plan de recuperación del carácter público de las universidades, de 5 años, porque los recursos para eso no constaban más en el presupuesto público.

Bachelet retorna a la presidencia en condiciones distintas de cuando asumió por primera vez. Su último año de gobierno fue el primero de la crisis internacional en el centro del capitalismo. En aquel momento ella tomó medidas que protegían a los sectores más vulnerables –como los ancianos-, abandonados a su suerte por la privatización de la sanidad, heredada de la dictadura y nunca modificada por los gobiernos posteriores.

Desde entonces se fortaleció la capacidad de respuesta a las presiones recesivas producidas por la crisis en el centro del capitalismo por parte de los gobiernos que privilegian los procesos de integración regional y no de aquellos que, como el chileno, firmaron Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos. Bachelet ya manifestó su voluntad de bajar el perfil de la participación de Chile en la Alianza para el Pacífico e intensificar las relaciones con los países del Mercosur. (Traducción ALAI)

Emir Sader es académico de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Alai-AmLatina alai-amlatina at alai.info

EL SALVADOR: ORGANIZACIONES INSTAN A OPONERSE A EXPLOTACIÓN MINERA

COLATINO

cid:part28.08070109.00030206@attac.orgEl Salvador, al igual que muchos países centroamericanos se encuentra con la amenaza permanente de compañías mineras transnacionales que desean extraer del suelo cuscatleco los metales preciosos como el oro, pero gracias al protagonismo de comunidades y organizaciones sociales en la lucha permanente por la defensa del medio ambiente se ha logrado detener la autorización de estos proyectos mineros.

En este contexto, las organizaciones sociales representadas en la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica instan a la sociedad a mantenerse firme contra la explotación minera, al tiempo que también reconocen el papel que el actual gobierno desarrolla en oposición a esta actividad.

“La solicitud de explotación por parte de la empresa Pacific Rim -hoy OceanaGold-, no se ha otorgado aún, dada le decisión política que tomó el actual Presidente Mauricio Funes”, explicó Edgardo Mira, miembro de la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica, durante la entrevista “Agenda Ciudadana” que transmite Televisión de El Salvador (TVES) en horario de las ocho de la noche.

Y es precisamente esa posición de haber negado los permisos de explotación minera en la zona de San Isidro, Cabañas, lo que ha provocado que El Salvador sea demandando millonariamente por la empresa Pacific Rim, argumentando que “frustraron sus esfuerzos para desarrollar sus intereses mineros en El Salvador”, según han manifestado los representantes de la empresa.

Aunque Pacific Rim se haya declarado en quiebra y el 100% de las acciones hayan pasado a la empresa australiana OceanaGold, esto no ha entorpecido la demanda que se entabló en contra del Estado salvadoreño, razón por la cual representantes de la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica hacen un llamado a mantenerse vigilantes de lo que pueda ocurrir y a cerrar filas para impedir que la minería se desarrolle en el país, ya que pone en alto riesgo el medio ambiente, principalmente los mantos acuíferos, y por consiguiente el futuro de las y los salvadoreños.

“Los químicos que se utilizan en el proceso de exploración y de explotación son altamente contaminantes, son incompatibles con la vida de la población salvadoreña, por ende esas comunidades que viven cercanas a la minería tendrían que salir de ese territorio y posteriormente toda la población porque somos un país muy pequeño”, aseguró Zenaida Serrano, también representante de la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica.

En ese contexto, organizaciones sociales y comunidades integrantes de la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica, se presentaron el día de ayer a la sede de los principales partidos políticos de El Salvador para exigir a los candidatos presidenciales una postura sobre los temas de minería en El Salvador.

“Nuestro objetivo de este esfuerzo es hacerle llegar una carta a los candidatos para que se pronuncien públicamente sobre el tema de la minería metálica, porque este no es cualquier tema, estamos hablando de una industria que puede poner en riesgo la viabilidad histórica de la sociedad salvadoreña, por las graves afectaciones que se provoca en el agua”, explicó Edgardo Mira.

FRANÇOIS HOUTART: EL ROL DE AMÉRICA LATINA ES CENTRAL

cid:part30.00000604.09040809@attac.org“América Latina es el único continente en el mundo donde existen esfuerzos por salir del neoliberalismo. Eso no lo encontramos en ningún otro continente y por eso el papel de América Latina hoy en día es central” diagnostica François Houtart, el sacerdote belga fundador del Centro Tricontinental (CETRI) en la Universidad de Lovaina, que trabajó en numerosos países de Asia y África y conoce bien el continente latinoamericano.

Aclara que al decir “esfuerzos por salir del neoliberalismo” entiende “que son procesos con sus contradicciones, quizás no necesariamente poscapitalistas, pero si procesos con políticas posneoliberales”.

El entrevistador Katu Arkonada, investigador y analista del Centro de Estudio Aplicados a los Derechos Económicos Sociales y Culturales (CEADESC) le requirió a Houtart el cómo afectó “la muerte del Comandante Chávez a la construcción de ese escenario posneoliberal”.

El doctorado en sociología del budismo en Sri Lanka consideró que “La muerte de Chávez ha sido un fenómeno extremamente grave porque él fue uno de los que iniciaron este proceso y ha tenido evidentemente un liderazgo regional muy importante, pensemos en el ALBA y otras iniciativas como la CELAC” pero “Lo importante ahora es como seguir los procesos de integración de Nuestra América como decía Martí y no de la integración con el Norte como algunos proyectos actuales” al mismo tiempo que habrá que ver quien toma el liderazgo “para continuar la herencia que nos ha dejado Chávez, especialmente a nivel regional”. En organismos como el ALBA, CELAC, UNASUR y Mercosur.

Ante el proceso de la Alianza del Pacífico, sostiene que en Latinoamérica se encuentran modelos de reorganización como Brasil, Argentina o Uruguay “en una dirección que podemos llamar socialdemócrata, que aceptan de manera casi oficial el capitalismo como modelo de crecimiento tratando a la vez de tener una política social de redistribución del excedente del país” de los que no se pueden negar ciertos logros.

El entrevistado, que colaboró activamente en la creación del Instituto de Sociología de Vietnam, afirma que “es diferente en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia que tienen un discurso anticapitalista mucho más claro, además de medidas de soberanía frente al imperio mucho más precisas” pero que “en estos procesos también encontramos límites tanto internos como externos” como ocurre en China, Vietnam, Angola o Mozambique.

Para Houtart “en movimientos que eran radicales, incluso comunistas” se producen problemas “al momento de la puesta en marcha de un desarrollo humano, y regresan a las mismas lógicas”. Coloca como ejemplo Ecuador “donde se habla de una nueva matriz productiva, pero cuando se trata de definir lo que esto significa, vemos que se traduce en desarrollar la minería, el petróleo, la extensión de los monocultivos para agrocombustibles, transgénicos”.

El Secretario Ejecutivo del Foro Mundial de las Alternativas, que preside Samir Amin, apela al concepto de “un límite interno” al no existir otra concepción del desarrollo, pues “no hay otro modelo, se debe inventar y es muy difícil inventar dentro del sistema”.

Al agregar que también “tenemos límites que vienen del exterior del sistema-mundo como dice Immanuel Wallerstein, y que pone su lógica en la organización global de la economía” reconoce que los procesos mencionados “tienen un alto apoyo popular por lo que deberíamos preguntarnos si la opinión pública, si el pueblo está listo para entrar en un nuevo modelo de desarrollo”.

Desde esa reflexión distingue tres elementos combinados: “la formación de los líderes actuales es una formación crítica del capitalismo, o del neoliberalismo, pero tiene muchas dificultades para encontrar nuevos modelos para cambiar realmente las cosas; en segundo lugar la fuerza del sistema mundial; y en tercer lugar una opinión pública que apoya las nuevas iniciativas porque una parte importante de la población recibe beneficios en forma de bonos y políticas públicas. Pero sabemos, y esto incluso Rafael Correa lo reconoce, que una buena parte de las políticas siguen siendo asistenciales”.

¿El futuro? Houtart opina que “el futuro no se trata de negar que hubo avances en las nuevas políticas sino de ver que estamos frente a un modelo que lleva a la destrucción de la naturaleza y a desastres humanos y que debemos tener una visión global y holística a la hora de buscar soluciones realmente alternativas”.

+ (PE) ECUPRES - AGENCIA DE NOTICIAS PRENSA ECUMÉNICA


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Distribución: Tom Roberts
Edición: Susana Merino

[1] Sociólogo de la Universidad Complutense, Director de la Corporación Latinoamericana Misión Rural. Lidera Pacifistas sin Fronteras.

 




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