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[Latina] I: [ATTAC] INFORMATIVO XVI.870 - Exasperación





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-------- Messaggio originale --------
Oggetto: [ATTAC] INFORMATIVO XVI.870 - Exasperación
Da: Grano de Arena
A: attac-informativo at attac.org
CC:


Bannière

INFO XVI.870
1 de agosto de 2016
informativo at attac.org

Exasperación

Mundo

DEL MULTILATERALISMO AL NEOREGIONALISMO No es el tamaño del acuerdo ni su concentración lo que sorprende, sino la forma en la que se han llevado a cabo las negociaciones y los alcances que podría tener.

NI ISLAM NI LOCURA, EL TERRORISMO ES POL�TICA Según los primeros datos de la investigación, parece que el autor de la vil matanza de Niza se burlaba de la religión, no rezaba, no respetaba el Ramadán, coleccionaba conquistas masculinas y femeninas, llevaba una vida disoluta, era aficionado a las webs violentas y tenía una lamentable tendencia a arreglar sus diferencias con una pistola automática.

EXASPERACIÓN HACIA UNA GRAN PARTE DE LA ÉLITE POL�TICA DIRIGENTE MUNDIAL. Un sentimiento compartido en muchos países del mundo, incluida América Latina, que se traduce en una mezcla de cólera, desesperación, frustración en lo referente a posible salidas de la situación actual

Latinoamérica

UNA IZQUIERDA LATINOAMERICANA SIN ECOLOG�A CAER� DE NUEVO EN LA CRISIS DE LOS PROGRESISMOS . Cualquier renovación de la izquierda sólo es posible si se incorpora la mirada ecológica. En caso contrario, la izquierda volverá a caer en meros progresismos.

LA ESCANDALOSA FALTA DE ÉTICA EN BRASIL El país, desde cualquier ángulo que lo consideremos, está contaminado de una espantosa falta de ética. Es necesario crear una atmósfera ética repitiendo con el gran Aristóteles: “no reflexionamos para saber lo que es la ética, sino para hacernos personas éticas�.

CHILE: LA PERVERSIDAD DEL SISTEMA DE LAS AFP Según dijo Riesco, con la plata que recaudan las AFP a través de un sistema de reparto se podrían duplicar las pensiones.


Mundo

DEL MULTILATERALISMO AL NEOREGIONALISMO

Oscar Ugarteche, Jorge Arturo Luna

1El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) es el tratado comercial plurilateral más grande (12 países miembros) desde el Tratado de Ottawa de Cooperación Imperial de 1932 (58 estados miembros) por el que se fortalecía el Imperio Británico y se consolidaba la zona monetaria de la libra esterlina. El TPP, incluye a Estados Unidos, Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, quienes en total suman cerca del 40% de la economía global. De esto, Japón y Norte América suman las cuatro quintas partes.

No es el tamaño del acuerdo ni su concentración lo que sorprende, sino la forma en la que se han llevado a cabo las negociaciones y los alcances que podría tener. En general si hay algo que esconder es una mala señal en los tiempos de la transparencia. En términos comerciales de bienes no ofrece nada nuevo y poco adicional dado que existen TLC entre casi todos los 12 países miembros y entre éstos y Estados Unidos con pocas excepciones como Australia y Nueva Zelandia. En esto es análogo al Tratado de Ottawa de 1932, siendo Gran Bretaña el centro del acuerdo de la época y sin excepciones.

Evocando el acuerdo de 1932 dice Obama en el Washington Post “El mundo ha cambiado. Las reglas cambian con él. Los Estados Unidos y no China, debería de escribirlas.� Obama enterró el multilateralismo de la OMC con esa frase y está listo a que Estados Unidos de manera unilateral defina las reglas. Quizás como el acuerdo de 1932 deba ser bautizado como un “acuerdo imperial�. De todos modos es un acuerdo que señala al debilitamiento del multilateralismo. La manera de las negociaciones quizás señala hacia la privatización de la gobernanza global. No se negocia como un acuerdo público sino como acuerdos privados.

Desde su creación las negociaciones se llevaron a cabo en secreto y ahora que poco a poco va saliendo a la luz puede observarse distintos ángulos que dicho tratado trae consigo. Los derechos de propiedad intelectual, las patentes de medicinas, la posibilidad de que las empresas demanden a los gobiernos, así como menores requisitos a las normas de origen, son temas que generan mucha inquietud. Igualmente merecen atención los capítulos 9 y 11 sobre inversiones y servicios financieros.

Médicos sin Fronteras alertó que el TPP extenderá el periodo de vigencia de las patentes más allá de los 20 años previstos actualmente, con lo que se retrasa o bloquea la disponibilidad de medicamentos genéricos. Los altos precios de los medicamentos de marca los mantendrán inalcanzables para las personas más pobres y con eso la calidad de la salud de las personas en las economías menos prosperas de la región no verá mejora a pesar de existir retrovirales, medicinas para el corazón y tratamientos de cáncer, por nombrar algunos que están con las patentes por vencer. En el Perú, el presupuesto de salud para el programa de retrovirales dobló entre el 2010 y 2015 pero la cobertura se redujo a la mitad. Hay tres muertos al día de SIDA, una enfermedad que ya no es letal si es tratada correctamente. Habría que ver si la relación es directa entre esto y el ingreso del Perú al TLCAN o si es efecto de la intervención de la iglesia católica en el Ministerio de Salud.

El endurecimiento en los temas de propiedad intelectual afecta además el acceso a música, películas, libros y materiales y hace que el conocimiento en general se mantenga mucho más difícil y costoso, dificultando así el desarrollo de las economías emergentes.

El TPP también pone en riesgo la soberanía de los países. Un documento revelado por WikiLeaks hace unos años muestra que el TPP permitirá a las grandes empresas demandar a los gobiernos y solicitar millonarias indemnizaciones a cuenta de los contribuyentes cuando sus intereses o ganancias se vean afectados por regulaciones internas. Esto lo está trabajando Gutiérrez Haces en detalle para el conjunto de países con BITs, acuerdos bilaterales de inversión, por sus siglas en inglés en el marco del CIADI.

Según Gutiérrez Haces, en el CIADI las empresas pueden demandar a los gobiernos ante paneles de arbitraje integrados por abogados corporativos que eviten los tribunales nacionales y que anulen la voluntad de los Parlamentos en caso de no conseguir lo que quieren. Los juicios en el CIADI pueden ser incluso por ganancias esperadas no logradas. Es decir, si se anticipa 12% de rentabilidad de una inversión minera pero se incrementa el canon, por ejemplo: entonces la empresa enjuicia para que el Estado le restituya lo pagado. Con esto se destruiría por completo la legislación y los derechos fundamentales de los Estados democráticos que entrarán en riesgo más allá de los acuerdos de estabilidad fiscal de inversión inicial.

En cuestiones laborales, el TTP obliga a los estados miembros a modificar sus legislaciones laborales, para garantizar una mayor explotación de la fuerza de trabajo; esto no sólo tiene consecuencias para los países económicamente dependientes, también para la clase obrera norteamericana, que tendrá como presión el traslado de sus fuentes de empleo a otros países, y con ello la disminución de sus respectivos salarios y la pérdida de empleos. El beneficio para los otros once es la generación de empleo que ahora carece de derechos tras las reformas laborales que disolvieron los sindicatos, al menos en América Latina. Los sindicatos que sobreviven son los protegidos por partidos de gobierno.

El tratado también establece menores requisitos en las reglas de origen en la industria automotriz, un sector muy importante para naciones como México. Esto lo convierte en una atracción para Argentina cuyo socio automotriz es Brasil. De este modo Argentina pide ingresar a la Alianza del Pacifico (AdelP) como observador camino al TPP. Por eso está un país del Atlántico buscando entrar en la AdelP.

Los países Latinoamericanos que son parte del tratado pueden esperar poco dinamismo en sus exportaciones, Perú, México y Chile, ya son hoy en día socios de muchos de los miembros. Colombia, que tiene industria, banca y burguesía nacional no se suma al TPP. La burguesía compradora, como fue bautizada hace varias décadas por Amílcar Cabral en referencia a �frica, no lo hace. El problema para estos últimos es que no tienen mucha alternativa: venden materias primas o mano de obra barata. Son inversionistas financieros en el mejor de los casos.

Los países firmantes del TPP tienen grandes diferencias entre sí. Por ejemplo, mientras un australiano tiene un ingreso medio de 60 mil dólares anuales, un vietnamita gana 2 mil dólares. En cuanto a ingreso per cápita, del grupo de países firmantes, México sólo supera a Vietnam y Perú. La desigualdad entre los países que conforman el TPP nos hace pensar quienes serán los ganadores y quienes los perdedores. Lo que separa a los países desarrollados de los países en desarrollo es una brecha en el conocimiento, y el TPP hará que esa brecha sea más difícil de cerrar.

El TPP representa asimismo una maniobra geopolítica encabezada por Estados Unidos para influir en la Cuenca del Pacifico que ha sido dominada por China en los últimos años. Al mismo tiempo busca destruir aquellas integraciones regionales suramericanas que dejen fuera a Estados Unidos, tal es el caso del MERCOSUR en Suramérica. En ese sentido, Mauricio Macri, presidente de Argentina, ha dejado en claro en repetidas ocasiones que buscará ser parte del TPP.

Por otro lado, China ha puesto en marcha su propia versión del TTP, el llamado Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, su sigla en inglés) que cubrirá un mercado de 3.400 millones de personas y estará compuesto por los diez países que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), es decir Malasia, Indonesia, Brunei, Vietnam, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur, Tailandia y Filipinas, además de seis países con los que la Asean mantiene tratados de libre comercio: Australia, China, India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelandia. La ventaja del RCEP con respecto al TPP es que contara con reglas menos estrictas, lo cual podría hacerlo más atractivo para los países en desarrollo. El comercio intra RCEP se hará en yuanes.

A pesar de todo el misterio detrás del TPP, las intenciones están claras, se sabe quiénes serán los beneficiados y quienes los afectados, de nuevo son las grandes corporaciones las que se llevaran la mejor parte, dando como resultado una mayor concentración del capital que se suma a los argumentos ya conocidos de Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty, and Emmanuel Saez.

- Oscar Ugarteche, Instituto de Investigaciones Económicas UNAM, SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina, www.Obela.org . Ex presidente y Miembro del Consejo Directivo de ALAI. Alai-AmLatina <alai-amlatina at alai.info>

 

NI ISLAM NI LOCURA, EL TERRORISMO ES POLÃ?TICA

Bruno Guigue*

Madaniya

2Según los primeros datos de la investigación, parece que el autor de la vil matanza de Niza se burlaba de la religión, no rezaba, no respetaba el Ramadán, coleccionaba conquistas masculinas y femeninas, llevaba una vida disoluta, era aficionado a las webs violentas y tenía una lamentable tendencia a arreglar sus diferencias con una pistola automática.

Opino que ya es hora de sacar algunas enseñanzas de semejante retrato, que ordena los hechos, y analizar los daños colaterales que producen las interpretaciones de los atentados. A años luz de las prácticas islámicas habituales, ese retrato del autor de la masacre del 14 de julio como hedonista compulsivo, colérico y sin tabús, tiene mucho interés. Lo menos que se puede decir es que cubre de ridículo a la manada de tele-expertos dispuesta a descubrir en cualquier golpe el escalofrío apocalíptico de la yihad global.

Para los que solo quieren ver en el terrorismo el estadio supremo del fanatismo religioso este desmentido es categórico y no admite discusión. Resulta ya difícil mantener la tesis de la responsabilidad inmemorial del islam cuando sabemos que el asesino era musulmán de la misma forma que los Borgia eran católicos y que además 10 de las 84 víctimas de la masacre de Niza eran de confesión musulmana.

Este examen implacable de los hechos también pone contra las cuerdas a esos políticos ansiosos que se arrojan sobre la presa fácil del islam al menor suceso susceptible de echar leña al fuego. Quizá con la esperanza de pasar al Frente Nacional por la derecha, con una arriesgada maniobra, no ven que se cubren de vergüenza y cavan su tumba política. Mientras alguno reclama a gritos la prohibición del velo islámico en Francia para luchar contra el terrorismo, no sabemos si reír o llorar ante esa intención ridícula y el evidente intento de manipulación.

Es obvio que el autor del crimen abominable de Niza estaba poseído por una violencia sorda. Alimentada de fracasos y frustraciones el asesino del Paseo de los Ingleses la desencadenó de repente perpetrando un acto

horrible, una carnicería masiva. ¿Por qué? En el fondo nadie lo sabe con exactitud.

Se pueden glosar sin fin sus motivaciones, recurrir a los expertos más sabios, movilizar todos los recursos de la psicología y la sociología, pero el objeto de estudio ha desaparecido con el acto que lo hizo nacer. El haz de sus justificaciones se volatilizó con él y eliminó para siempre cualquier explicación exhaustiva. Queramos o no el engranaje que condujo a la tragedia del 14 de julio corre el riesgo de permanecer rodeado de misterio.

Sin embargo eso no significa que no haya nada que comprender. Se ha señalado, con razón, la falta de motivación política explícita del asesino. Pero no todos los terroristas dejan para la posteridad un testamento político destinado a justificar sus crímenes.

En este caso la ausencia de discurso puede permitir cualquier discurso. Y además hay que admitir que la lectura apolítica de la acción criminal del 14 de julio está seriamente rebatida por una reivindicación a posteriori.

La justificación del acto por la organización terrorista transforma el propio acto a espaldas del autor, disipa la ambigüedad inicial.

La reivindicación, formulada por el Dáesh, sería muy oportuna, ¿pero quién puede demostrarlo? Y si se presenta una prueba, ¿qué se podría deducir? Añadida al modus operandi utilizado (el camión asesino), la reivindicación del atentado por parte de la organización terrorista, sin excluirla totalmente, parece invalidar la hipótesis de un acto aislado, desnudo de toda significación política y cometido bajo el efecto de un ataque de locura.

Sí, un atentado ha sido perpetrado por un individuo decidido a matar ciegamente y ese crimen ha sido reivindicado por una organización terrorista internacional que no deja de invitar a sus afiliados a cometer esos crímenes. Con partidarios diseminados por todas partes, en realidad el Dáesh no tiene ninguna necesidad de organizar previamente los atentados, ya que le basta con atribuirse la paternidad después. La violencia de los adeptos que pasan a la acción se inscribe espontáneamente en el proyecto de subversión por el terror que constituye la obsesión yihadista desde la creación de Al-Qaida con el patrocinio estadounidense-saudí.

Es por lo que el autor del crimen (individual) y su padrino (colectivo) comparten claramente la responsabilidad. Ambos en conjunto perpetran esta monstruosidad, uno porque la comete y otro porque la reivindica. El terrorismo no existe porque haya ciertos locos que lo ejecutan, pero no existirían esos locos si no hubiera una organización que difundiera las consignas. No dejaremos de repetirlo: el terrorismo es un asunto político. Y si brinda a los desequilibrados un medio de expeler su malestar es porque la organización existe antes que los locos y los utiliza como «soldados de la yihad».

Pero por el contrario, si se interpreta el terrorismo desde el punto de vista psiquiátrico se ofrece una coartada que oculta el significado. Libre de cualquier racionalidad, incluida la asesina, el yihadismo se reduce al estatuto de curiosidad antropológica. Se convierte en una especie de agujero negro del pensamiento, una aberración sin causa asignable, como si nada pudiera explicarla salvo el desorden mental de sus actores. Se quiere condenar a los terroristas por lo que hacen, pero al mismo tiempo se les despoja de toda responsabilidad política.

Al igual que la que solo ve la impronta del islam, esta interpretación del fenómeno yihadista, al ocultar su motivación primigenia, lo despoja de cualquier análisis racional. Y arroja una cortina de humo sobre las razones de ese peligro letal que nuestros dirigentes, por cinismo y cobardía, hacen crecer pretendiendo combatirlo.

*Bruno Guigue, en la actualidad profesor de Filosofía, es titulado en Geopolítica por la École National d'Administration (ENA), ensayista y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit israélo-arabe , L'Economie solidaire , Faut-il brûler Lénine?, Proche-Orient: la guerre des mots y Les raisons de l'esclavage, todos publicados por L'Harmattan.

Traducido del francés para Rebelión por Caty R.
Fuente: http://www.madaniya.info/2016/07/20/ni-islam-ni-folie-la-terreur-est-politique/

 

EXASPERACIÓN HACIA UNA GRAN PARTE DE LA ÉLITE POL�TICA DIRIGENTE MUNDIAL

Jacques Sapir*
Traducción Susana Merino

3Un sentimiento compartido en muchos países del mundo, incluida América Latina, que se traduce en una mezcla de cólera, desesperación, frustración en lo referente a posible salidas de la situación actual. También deben dar lugar a la reflexión, las consecuencias que se producen en cuanto a la vida política, al funcionamiento de las instituciones y a la democracia. Un nuevo término se está incorporando al debate político, el de la exasperación. Y ciertamente una parte importante de la población francesa se halla exasperada. ¿De qué se trata? De una mezcla de cólera, de desesperación, de frustración en lo referente a las posibles salidas de la situación, inmersa en un sentimiento de urgencia. Pero si reflexionamos, la exasperación puede ser analizada en términos políticos. Puede convertirse en un nuevo contexto susceptible de hacer cambiar las futuras decisiones políticas y en especial las referentes a la elección presidencial del 2017.

Definir la exasperación

Es necesario aclarar, en primer término que entendemos por “exasperación�. Todo el mundo sabe intuitivamente qué es estar exasperado. Pero políticamente tiene otro significado. Esta exasperación se halla dirigida en su mayor parte hacia la élite política dirigente. Y aún más, se traduce en una pérdida de legitimidad de las instituciones gubernamentales. Se trata de esa forma particular y aguda de la crisis de legitimidad de las instituciones conocidas de muchos países europeos, pero también del exterior del espacio europeo como actualmente es dable observar en los EEUU con el fenómeno Donald Trump (pero también con Bernie Sanders). Es una exasperación que tiene su origen en el sentimiento de alienación que están experimentando grandes grupos de población.

Este sentimiento puede originarse en la esfera económica y social y se cristaliza en el papel de la esfera financiera, en los bancos y el dinero. Pero tiene también un origen más político. En tal sentido tienen gran parte de culpa los comportamientos antidemocráticos de los dirigentes y de las instituciones europeas. Es decir que traduce la pérdida del control sobre su entorno, inmediato o distante y que deriva de la mundialización pero también del papel jugado en esta última por la Unión europea como pudo verse en Francia en el primer semestre del corriente año en oportunidad del tratamiento de la “ley laboral�. Este sentimiento se vuelve mucho más fuerte cuando se producen acontecimientos trágicos, como los atentados de estos últimos dieciocho meses en Francia que muestran cruelmente a la luz la ineptitud del gobierno y del Presidente [i] o que se conoce el ejemplo de otros países (Rusia por ejemplo) que parecen ser aún dueños de sus propios destinos. Esta exasperación tiene mucho que ver con el tema de la soberanía.

Exasperación y voto

¿Cómo se traduce ese sentimiento de exasperación en los votos? Se puede partir del principio de que se vota por la adhesión a ideas, por temor a otras ideas o por personajes políticos. El “voto protesta� del que se ha hablado mucho en Francia a propósito del PCF entre los años 1960 y 1980, luego del FN y últimamente sobre Melenchon, aunque en realidad excede esta categoría. Sin embargo los observadores políticos no tenían la sensación actual de hallarse frente a un electorado efectivamente “exasperado� Estamos evidentemente ante un fenómeno nuevo cuyas causas son múltiples: pérdida de soberanía vinculada a la orientación antidemocrática de la política de la UE, situación económica con grandes masas en paro y ataques a los derechos laborales, atentados terroristas.

De modo que se puede interpretar este fenómeno partiendo de una revolución sobre la teoría de las preferencias producido por “efecto del contexto� y por el “efecto de dotación� Estos efectos permiten comprender mejor como una persona a menudo sin proponérselo, es conducida a cambiar sus preferencias, aplicable, bien entendido a las preferencias políticas. Esos efectos han revolucionado la teoría de las preferencias individuales, lo que permite comprender cómo los elementos colectivos influyen sobre las elecciones individuales.

En el caso de la “exasperación� originada en causas múltiples pero que combinan mutuamente, esta podría generar un contexto favorable a los candidatos de ruptura que presentan opciones radicales. El mecanismo de prudencia que existía anteriormente y que inducía a los candidatos a moderar algunas de sus opciones antes de las elecciones, no funcionaría más. Por el contrario los electores se pronunciarían mayoritariamente por las opciones más radicales. El discurso sobre el “sistema� o sobre el “establecimiento� como lo llama J.P.Chevénement que tiende a incitar prudencia a los electores y a desacreditar la elección de propuestas muy radicales ya no funciona o hasta funcionaría a la inversa. Contrariamente al “voto de protesta� el voto de la exasperación es más bien un voto de adhesión, pero un voto que privilegia específicamente las ideas más radicales. De modo que la idea de un “plafond� que limitaría a los candidatos “radicales� ya no sería pertinente. He aquí un gran cambio con relación a las elecciones regionales de diciembre de 2015.

El impacto en la política francesa

Si todo esto se confirmara los candidatos más estigmatizados como “radicales� deberían acusarlo. Pero la situación es menos simple de lo que parece. ¿En que proporción se halla la población exasperada? Es impensable que lo esté en su totalidad. Esto le plantea un problema al candidato “radical� que deberá articular su discurso con propuestas que le otorguen seguridad a la fracción “no exasperada� del electorado y que mantengan suficientes elementos radicales para la fracción “exasperada� Este problema evolucionará en función de la tracción que ejerza el electorado “exasperado� Si este se convierte en mayoritario el problema es menor.

En el caso de Francia, si se considera que una gran mayoría de la población está “exasperada� , está implícito que los candidatos representativos del consenso en el sistema, los Juppé, Hollande y otros Bayrou comenzarán con un serio hándicap. Por el contrario los candidatos como Marine le Pen o Jean-Luc Mélenchon y hasta Sarkozy partirán con ventajas. El tema será saber de aquí en más si las dos grandes familias políticas que han compartido el poder desde hace 40 años, y en las que se centra la “exasperación� del electorado, sabrán tenerla en cuenta. En la izquierda está claro que Jean-Luc Mélenchon es el mejor candidato. Tiene más chances que Francois Hollande de llegar a un segundo período. Pero el P “S� siendo como es poco probable que lo comprenda. Es muy probable, por lo tanto que Jean-Luc Mélenchon, estará en la primera vuelta en tercer lugar lo que constituiría para Francois Hollande una amarga, aunque merecida, derrota. Mientras que en la derecha el duelo entre Juppé y Sarkozy, si bien puede ser desviado tanto por la apertura de los centristas como por los múltiples negocios turbios (entre los que el asunto Tapie, no es solo el más notable) podría hallarse mucho más limitado que lo que creen los analistas a causa del aumento de la exasperación en una amplia franja de la población.

Un día de mayo de 2017…

En este marco, es hoy en día evidente que Marine Le Pen enfrentada a un candidato de la ex UMP tiene reales posibilidades de ser elegida. Esta chance deriva de la radicalización de las opciones políticas que llevará a una parte de los electores de la izquierda a refugiarse en la abstención antes que aportar su voto al candidato de la derecha tradicional. Esa elección expresará la preferencia por el “riesgo� que representa Marine Le Pen frente a la certidumbre de enfrentar una continuidad juzgada como insoportable. No se tratará en modo alguno de una elección “de protesta� sino más bien la expresión de una preferencia aunque está última sea el producto de un efecto del contexto que traduce la creciente exasperación política y social. Del mismo modo muchos electores de derecha le fallarán a su candidato “lógico� y por las mismas razones. La probabilidad de una victoria de Marine Le Pen en la segunda vuelta es todavía débil, pero aumentará con la creciente exasperación de la población. Algo que ya señalé en un reportaje para Rusia Today el 27 de abril último [ii]

· Economista francés, profesor en el EHSS-París y en el Colegio de economía de Moscú (MSE-MGU). Especialista en problemas relacionados con la transición rusa. Es también un reconocido experto en temas financieros y comerciales internacionales. Es autor de numerosos libros, el más reciente « La Démondialisation » (Paris, Le Seuil, 2011).

 

Latinoamérica

UNA IZQUIERDA LATINOAMERICANA SIN ECOLOGÃ?A CAERÃ? DE NUEVO EN LA CRISIS DE LOS PROGRESISMOS

Eduardo Gudynas
Rebelión

4Comencemos planteando con claridad algunas cuestiones recientes en las relaciones entre izquierda y ambiente en América Latina: los progresismos gobernantes actuales son regímenes políticos distintos a las izquierdas que les dieron origen, y en esa diferenciación, la incapacidad para abordar la temática ambiental jugó unos papeles clave. Por lo tanto, cualquier renovación de la izquierda sólo es posible si se incorpora la mirada ecológica. En caso contrario, la izquierda volverá a caer en meros progresismos.

Las izquierdas latinoamericanas, por lo menos desde la década de 1970, tuvieron unas enormes dificultades en aceptar y abordar la problemática ambiental. Unos veían esos temas como excentricidades burguesas importadas del norte; otros consideraban que entorpecerían planes de industrialización; y finalmente, estaban los que entendían que en la militancia, por ejemplo, en las fábricas, era inviable atender cuestiones ecológicas.

Pero también existían algunos grupos o militantes que abordaban esas cuestiones, por muy diversos motivos. Unos respondían a demandas ciudadanas, por ejemplo las que partían de organizaciones campesinas que denunciaban tanto injusticias económicas como la contaminación de sus tierras y aguas. Otros entendían que una crítica radical al capitalismo era incompleta sino se consideraba el papel subordinado de América Latina como proveedora de materias primas (o sea recursos naturales). Se pueden sumar otras cuestiones, pero más allá de todo eso, debe reconocer que todos ellos desempeñaban papeles secundarios en el seno de la mayor parte de las organizaciones políticas de la izquierda.

Las cosas no eran mejor a nivel internacional, ya que sea en agrupamientos partidarios como en la reflexión teórica, la cuestión ambiental era minimizada o marginada. Esfuerzos intensos en poner sobre el tapete, por ejemplo a un Marx en clave ecológica (como es la propuesta de John Bellamy Foster) o la insistencia en una ecosocialismo (apuntada por Michael Lowy), tuvieron impactos acotados.

Un cambio sustancial ocurrió a fines de los años noventa y principios de la década del 2000. Buena parte de ambientalismo políticamente militante colaboró, apoyó o participó directamente en conglomerados de unas izquierdas más amplias y plurales que luchaban contra gobiernos conservadores y posturas neoliberales. En varios países esos grupos las elecciones. Hubo un aporte ambientalista en las victorias de Alianza Pais en Ecuador, el PT y sus aliados en Brasil, el MAS en Bolivia, y el Frente Amplio en Uruguay; en menor medida también participaron en Venezuela.

En los planes de aquellas izquierdas se incorporaban temas ambientales, en varios casos con mucha sofisticación al proponer cambios radicales en las estrategias de desarrollo, el ordenamiento territorial o el manejo de los impactos ambientales. Unos cuantos ambientalistas entraron a esos nuevos gobiernos, y desde allí se lanzaron algunas iniciativas remarcables.

El caso más destacado tuvo lugar en Ecuador, donde esos militantes verdes cosecharon algunos éxitos notables. Fueron claves en instalar, por ejemplo, la propuesta de una moratoria petrolera en la Amazonia, no solamente como una defensa de su biodiversidad sino también como un aporte para el cambio de la matriz energética. Ellos también representaron un apoyo clave en el reconocimiento de los derechos de la Naturaleza en la nueva constitución ecuatoriana, convirtiéndola en la más avanzada del mundo en esa materia. La izquierda más institucionalizada que se encontraba en los países del Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) no ponderó como debía las innovaciones ambientales en el primer gobierno de R. Correa.

Pero el problema es que esa relación entre los nuevos gobiernos y la temática ambiental comenzó a crujir. Esas administraciones optaron por estrategias de desarrollo donde priorizaban metas económicas a costa de altos impactos ambientales. Sus expresiones más claras fueron la explotación minera y petrolera, y los monocultivos. Se generó una relación perversa, ya que a medida que más se profundizaba ese perfil extractivista, menos se podían atender las cuestiones ambientales, y más protestas y resistencias ciudadanas se acumulaban. Muchos ambientalistas que estaban dentro de los gobiernos se alejaron, y lo que permanecieron se desprendieron de sus compromisos con la Naturaleza. Algo similar ocurrió en otras áreas, especialmente las políticas sociales, volcándose al asistencialismo monetarizado. Es de esta manera que estaba en marcha la divergencia entre las izquierdas plurales y abiertas iniciales y un nuevo estilo político, el progresismo.

La maduración hacia al progresismo ocurrió en todos los países. Más allá que en algunos casos se citaba a Marx o Lenin, en todos se acentúo la subordinación a los mercados globales como proveedores de materias primas, los planes de ataque a la pobreza se enfocaron sobre todo en paquetes de asistencias monetarizadas, y se rompieron las relaciones con muchos movimientos sociales. Ese