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[Latina] I: [ATTAC] INFORMATIVO XVII.891 - Geopolítica del desastre





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Oggetto: [ATTAC] INFORMATIVO XVII.891 - Geopolítica del desastre
Da: attac-informativo
A: attac-informativo at attac.org
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INFO XVII.891
26 de diciembre de 2016
informativo at attac.org


Geopolítica del desastre

Mundo

ALEPO, ANKARA, BERLÍN: GEOPOLÍTICA DEL DESASTRE. Habrá que analizar sus consecuencias y alertar sobre los peligros, pero a nadie puede extrañar lo ocurrido. Era cuestión de tiempo. Tanto el asesinato del embajador ruso en Ankara como el atentado de Berlín se inscriben en una lógica imparable que, fruto a su vez de una acumulación histórica anterior, comenzó hace ya cinco años: eso que la revista Esprit llamó “nuevo desorden global” y Pablo Bustinduy, del modo más elocuente, “geopolítica del desastre”
DINERO PÚBLICO EUROPEO PARA MOET CHANDON, LOUIS VUITTON Y TRAGAMONEDAS. Las ayudas del BCE a las corporaciones europeas no han sido publicitadas, pero un estudio del observatorio CEO ha localizado los destinatarios de las ayudas. Las empresas energéticas son las más beneficiadas de una lista en la que también aparecen empresas del sector del lujo.
CORRUPCIÓN Y EXTRACTIVISMOS: MUTUAMENTE ASOCIADOS se pone en evidencia que son tendencias sectoriales al quedar en claro que no hay ninguna forma de extractivismo o de este tipo de apropiaciones de los recursos naturales que sea  inmune al dinero que fluye desde la corrupción.

Latinoamérica

BOLIVIA: ÁLVARO GARCÍA LINERA, VICEPRESIDENTE BOLIVIANO: “LAS CLASES ALTAS NO TRAGAN QUE GOBIERNE UN INDÍGENA” Seguirá  acompañando al presidente Evo en todas las batallas futuras, de eso no cabe la menor duda. Pero soy más útil en otra trinchera, que considero más difícil: Publicar, escribir, tener un programa de radio o tv, formar cuadros, lo que sea posible en la batalla de las ideas, clave de la continuidad y donde estamos más débiles. Para un revolucionario, es mejor estar por fuera del Gobierno.
BRASIL: “NO VAMOS A DAR SOSIEGO A ESE GOBIERNO”, DICE LA CUT  SOBRE LA REFORMA LABORAL. Sindicatos critican propuestas del Gobierno y prometen fuerte oposición
ECUADOR: INDÍGENAS COMPARTIERON SUS CONOCIMIENTOS SOBRE LA AGRICULTURA Para los indígenas kichwas el miércoles 21 de diciembre, se inicia la época del Kapak Raymi (Fiesta de la Sabiduría, en español). Este ciclo se extiende hasta marzo próximo, explica Shayri Quimbo, estudioso de esta cultura originaria.
COLOMBIA: LA CUMBRE AGRARIA PRESENTA INFORME SOBRE ASESINATOS DE LÍDERES SOCIALES Sigue la preocupación por la violencia contra líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país, tras haberse logrado un acuerdo de paz con las Farc.




Mundo

ALEPO, ANKARA, BERLÍN: GEOPOLÍTICA DEL DESASTRE

Santiago Alba Rico

1Habrá que analizar sus consecuencias y alertar sobre los peligros, pero a nadie puede extrañar lo ocurrido. Era cuestión de tiempo. Tanto el asesinato del embajador ruso en Ankara como el atentado de Berlín se inscriben en una lógica imparable que, fruto a su vez de una acumulación histórica anterior, comenzó hace ya cinco años: eso que la revista Esprit llamó “nuevo desorden global” y Pablo Bustinduy, del modo más elocuente, “geopolítica del desastre

Para entender ese marco catastrófico que demanda nuevas catástrofes, en un rebote sin fin entre paredes cerradas, conviene abordar el contexto desde la denuncia de una ilusión muy peligrosa que parece imponerse entre la izquierda, y ello precisamente cuando la izquierda retrocede en todo el mundo. Conocidos militantes anti-imperialistas latinoamericanos, por ejemplo, interpretan el asesinato del embajador ruso en Turquía como una “respuesta” al creciente protagonismo de Rusia y China en el mundo, describiendo ese protagonismo, en tono positivo, como “la peor pesadilla para EEUU”. Esta interpretación incurre, a mi juicio, en una doble ceguera. La primera es la de considerar que el pistolero turco, al disparar sobre el diplomático, estaba defendiendo de algún modo los intereses estadounidenses, si es que no estaba dirigido o comandado directamente desde Washington. La segunda, más grave, es la de considerar que una “pesadilla para los EEUU” es necesariamente una liberación para la Humanidad; que cualquier acontecimiento o alianza o cambio geoestratégico que ponga en dificultad a los EEUU se corresponde automáticamente con una erosión del capitalismo y un fortalecimiento de la democracia, la justicia social y los DDHH en todo el mundo.

Se diría más bien que está ocurriendo lo contrario de lo que esperábamos y deseábamos. El declive indudable de los EEUU se corresponde con una desdemocratización radical que anticipa a escala ampliada y global una repetición negra del sangriento siglo XX, pero con una nueva polarización autista y sin esperanza. Estamos de nuevo –podríamos decir– en 1914, si bien no hay ninguna revolución de Octubre a la vista y sí, en cambio, un aumento colosal de las “fuerzas destructivas” y de los imperialismos –y neofascismos– que las gestionan. Los radicales van ganando y, aún más, están ya en los gobiernos; no somos “nosotros” ni “la clase obrera” ni el “proletariado en armas construyendo el socialismo”. Los radicales son los otros y sería un error imaginarse como “alternativa radical” –cuando la “alternativa radical” también son los otros– y no menos apostar por uno de los radicales enfrentados arguyendo que sus bombardeos aéreos, sus violaciones de los DDHH, su autoritarismo y su capitalismo mafioso pone en aprietos a los EEUU. La justa indignación contra un mal concreto no introduce necesariamente en el mundo ningún bien concreto y, si no tenemos recursos para proponer materialmente una alternativa, podemos acabar multiplicando y hasta magnificando los males concretos.

La izquierda tiene razón en obsesionarse con Siria. Hay que comenzar por alguna parte. Podríamos empezar por Sykes-Picot o por el pacto del Quincey o por Afganistán o por la más reciente y criminal invasión de Irak. Cualquier punto es al mismo tiempo una condensación y una oportunidad de intervención. Pero es bueno comenzar allí donde de pronto son los pueblos los que toman la palabra. Empecemos en 2011. Una parte de la izquierda insiste en reprochar a esos pueblos –sospechosamente “árabes”– su inoportunidad y torpeza, como culpables de esta nueva geopolítica del desastre, en una acusación semejante a la del juez machista que exime de responsabilidad al violador porque su víctima llevaba una falda corta o tenía pelo y cuerpo o sencillamente respiraba. Si esos pueblos, que no podían ganar, no se hubieran levantado contra el opresor…

Este argumento es tan ultraconservador –tan “soviético” si se quiere– que en realidad es tremendamente “de derechas”. Lo es hasta el punto de proporcionar argumentos a las nostalgias imperiales: cuánto mejor hubiera sido que los filipinos hubieran aceptado el yugo español en 1898, más benigno que el estadounidense que lo siguió; y qué error el de los árabes en 1914 al rebelarse contra el imperio otomano, sustituido por el atroz colonialismo inglés y francés; y qué locura la de los palestinos en 1936, cuando se rebelaron contra el protectorado británico sin comprender que iban a caer en las garras de Israel. Eso por no hablar de los revolucionarios rusos que en 1917 no comprendieron que su levantamiento contra el zarismo iba a traer consigo la guerra civil, el estalinismo, los gulags y, setenta años más tarde, la más catastrófica restauración del capitalismo (y del zarismo).

Ahora bien, es cierto que Siria es de alguna manera la vía muerta de la revolución democrática que comenzó en 2011, así como el principio de la desdemocratización que, desde allí, se extiende hoy por el mundo. Siria devuelve el protagonismo a las dictaduras: las ya existentes se envalentonan (Arabia Saudí o Irán), las nuevas son aún más severas que las derrocadas (Sisi en Egipto y la sombra de Hafter en Libia) y las que parecían superadas se contraen (la deriva autoritaria de Erdogan en Turquía). Siria es también la causa de la doble radicalización que caracteriza el neofascismo europeo: el ascenso de la extrema derecha y la reactivación del yihadismo terrorista. Siria es también la causa de la decadencia de la hegemonía estadounidense que, de manera indirecta, explica a su vez el triunfo electoral del neofascista Trump en Washington. Siria es también la causa, en fin, del retorno de la Rusia putinesca, hipernacionalista y mafiosa, a la escena internacional, mediante bombas no menos destructivas ni más liberadoras que las de EEUU en Irak y en Afganistán o las de Israel en Gaza.

De todas estas calamidades, cierto, son responsables los pueblos que reclamaron pacíficamente una pizca de democracia, unos gramos de dignidad, unos centímetros de justicia social y no la dictadura que les respondió con bombas de barril; las potencias occidentales que los abandonaron; las teocracias del golfo que aprovecharon la ocasión para imponer sus agendas; las milicias yihadistas que se nutrieron de huérfanos desesperados y nihilistas europeos y los países –Rusia e Irán– que utilizaron todos los medios a su alcance –los mismos que EEUU tantas veces en América Latina o en Vietnam o en Irak– para sostener hasta el límite a un tirano asesino al que no le gusta que su pueblo tenga pelo y cuerpo y respire. De la desdemocratización del planeta tienen la culpa las mujeres y hombres que pedían democracia, ¿o todos aquellos que, de derechas y de izquierdas, de forma activa o pasiva, los han sacrificado? El paralelismo de la guerra civil española no es ni exagerado ni fraudulento: la victoria allí del fascismo fue el umbral, no lo olvidemos, de la segunda guerra mundial. La diferencia hoy es que la izquierda no juega ningún papel y por lo tanto la “guerra mundial” que se avecina –terror contra terror en metástasis locales– no dejará ningún margen a las luchas democráticas. La democracia ha muerto. Los DDHH –apenas una buena idea– pertenecen al pasado. Asad, gran triunfador, es el modelo; y a la izquierda impotente y vencida le gusta ese modelo porque incluso en EEUU se ha impuesto, como ellos querían, un protodictador. El mundo multipolar es un mundo multidespótico, lo que sin duda es un gran progreso para los que creen que los pueblos del mundo llevan medio siglo pidiendo a gritos (¡libertad! ¡libertad!) bombas multinacionales –rusas, iraníes, chinas, indias, sirias, egipcias– en lugar de solo “americanas”.

No me gusta la palabra “fascismo”. En primer lugar porque funciona ya como una lítote: es decir, a fuerza de utilizarla sin criterio para subrayar la gravedad de un fenómeno ha acabado por quitar importancia a su objeto. A nadie la asusta el “fascismo”, que pertenece al pasado y no define sino nuestro deseo subjetivo de indignación. Y sin embargo hay motivos para asustarse. No sabemos cómo llamar al nuevo fascismo, que es además muy diferente del de los años 20 y 30 del siglo pasado. El fascismo clásico era antirreligioso, anticonservador y “revolucionario”; incluso “anticapitalista” en su discurso y su liderazgo. Al mismo tiempo arraigó y se extendió en una Europa ideológicamente polarizada y realmente revolucionaria que ya no existe. Pero podemos llamar “fascismo” con prudencia a lo que viene –a lo que se está imponiendo– en el sentido de que el fascismo clásico fue el resultado de y acompañó a un proceso de desdemocratización radical, exactamente igual que ahora. Si Siria es, de alguna manera, la fuente contaminante –o una de ellas– la responsabilidad de las grandes potencias y de la propia izquierda en este proceso de desdemocratización es innegable y reprobable. En un mundo en el que ya no hay alternativa sistémica, ni siquiera imaginaria, y en el que los medios de destrucción se han multiplicado al infinito, se va cerrando cada vez más el campo de nuestras elecciones políticas. En un mundo así la lucha por la democracia, los DDHH y la justicia social queda postergada sine die -y prohibida y criminalizada– en nombre de la seguridad física y “cultural”. En un mundo así, entre bombardeos y atentados terroristas, habrá que buscar y encontraremos sin duda buenos motivos egoístas, antropológicos, de pura supervivencia geopolítica, para escoger entre una dictadura u otra: Trump, Putin, Asad, Le Pen o el ISIS. Pero ninguno de esos motivos podrá ser nunca “de izquierdas”.

En la Historia todo ha empezado siempre ya. Pero todo empezó esta vez porque unos pueblos locos quisieron respirar y reclamaron democracia, justicia y dignidad. Y todos los gobiernos y todos los partidos –sin excepción– corrieron a enterrarlos e imponer, contra ellos, contra todos nosotros, un neofascismo global. Alepo, Ankara, Berlín son algunos de sus terrenos de juego.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/12/21/alepo-ankara-berlin-geopolitica-del-desastre/9436

DINERO PÚBLICO EUROPEO PARA MOET CHANDON, LOUIS VUITTON Y TRAGAMONEDAS

Diagonal

2Las ayudas del BCE a las corporaciones europeas no han sido publicitadas, pero un estudio del observatorio CEO ha localizado los destinatarios de las ayudas. Las empresas energéticas son las más beneficiadas de una lista en la que también aparecen empresas del sector del lujo.

Iberdrola, Telefónica, Gas Natural, DIA, así hasta una decena de empresas. Desde marzo, el Banco Central Europeo ha puesto en marcha un programa de compras de bonos de distintas empresas para mover la economía y las empresas españolas han tomado buena nota. Hasta quince operaciones de este tipo han beneficiado a Telefónica, once a Gas Natural, diez a Iberdrola y cinco a Repsol. Son los resultados "españoles" de las compras de bonos llevadas a cabo por el Banco Central Europea, recopiladas por el Corporate Europe Observatory, radicado en Bruselas.

El estudio de CEO incluye menciones honoríficas a las inversiones más bizarras o extrañas, como los subsidios destinados a Novomatic –dedicada a casinos, tragaperras y bingos–, o los fondos públicos destinados a empresas del sector del lujo como Moet Chandon, el cognac Hennessy o la empresa de bolsos Louis Vuitton.

Shell, Volkswagen, BMW, Unilever, Ryanair o la armera Thales también han sido beneficiadas por estos fondos. Como señala el observatorio CEO, "los resultados son preocupantes, a menos que usted piense que el petróleo, los coches de lujo, las autopistas, el champán, y el juego son buenos lugares para poner dinero público".

Pese a que gracias a la investigación de CEO se conoce el nombre de las compañías, Banco Central Europeo no ha especificado cómo se han repartido los 4.600 millones de euros que se han puesto en circulación en este programa expansivo, llamado Programa de Adquisición de Valores Corporativos (CSPP por sus siglas en inglés), poco más de un tercio de los 12.500 que se pondrán a disposición de las multinacionales hasta septiembre de 2017.

El programa es similar al que funciona desde 2015 para el sector bancario. Dinero a intereses extraordinariamente bajos puesto a disposición de las empresas en forma de crédito. Éstas emiten una serie de bonos, con fechas de pago de los intereses al banco central y una fecha de pago del valor nominal del bono. El beneficio surge de esos bonos, impulsados con emisiones del banco que dirige Mario Draghi.

De hecho, como se puede comprobar en el listado de beneficiadas publicado por Corporate Europe Observatory, sólo las multinacionales optan a estos subsidios, que "requieren un conocimiento experto de los mercados financieros", señala CEO en su estudio. "No es un mundo accesible para las pequeñas y medianas empresas", más acostumbradas a pedir créditos que a la emisión de bonos. Salvo el Bundesbank, los seis bancos centrales implicados como intermediarios en estas operaciones –el Banco de España y los bancos centrales de Italia, Francia, Bélgica y Finlandia– no aportan los nombres de las entidades beneficiadas, que CEO ha divulgado tras identificar a las empresas mediante los códigos de sus bonos.

Las compras han favorecido especialmente a empresas implicadas en el cambio climático. Shell, Eni, Enel, Gas Natural Fenosa o Repsol entre las energéticas o las automovilísticas Daimler AG, BMW o Renault han sido algunas de las industrias sucias favorecidas por la política de subsidios para empresas. También Volkswagen ha obtenido estas ayudas públicas, pese a que hace apenas un año y dos meses se conoció el escándalo de la falsificación de datos de emisiones, el 'dieselgate'.

Veolia Vivendi o Suez, actores principales en los procesos de privatización del agua, también han sido beneficiadas por la varita mágica de la institución que dirige Mario Draghi.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/32551-dinero-publico-europeo-para-moet-chandon-louis-vutton-y-tragaperras.HTML


CORRUPCIÓN Y EXTRACTIVISMOS: MUTUAMENTE ASOCIADOS

Eduardo Gudynas

HUMLos casos de corrupción han proliferado en toda América del Sur, y casi siempre la mayor atención está puesta en los políticos implicados o los grandes volúmenes de dinero manejado. Pero detrás de esas noticias existe una particularidad más que llamativa: buena parte de los casos de corrupción están relacionados directa o indirectamente con los extractivismos minero, petrolero o agrícola. Dicho de otro modo, se observa que allí donde hay aprovechamientos muy intensivos de recursos naturales, con todos sus impactos sociales y ambientales, es mucho más probable que opere la corrupción. Estamos ante una íntima relación entre extractivismos y corrupción, y ese es otro de los aspectos negativos de ese tipo de desarrollo.La evidencia es abrumadora.

En Brasil siguen avanzando las investigaciones, con 118 personas detenidas, incluyendo políticos y empresarios destacados, y se estima que desde la petrolera estatal Petrobras y las empresas de construcción se desviaron unos 1 895 millones de dólares. Ecuador no ha escapado a esa problemática, y sigue su marcha la investigación de una extendida red de corrupción vinculada a los negocios de la petrolera estatal Petroecuador, que involucran a gerentes y un ministro. El impacto en los medios de prensa internacionales del hallazgo de sobres con decenas de miles de dólares escondidos en un cielorraso, se igualó con el caso argentino de los bolsos de dinero que se intentaban esconder en un convento. En Venezuela se han indicado casos de corrupción en el sector petrolero y en el minero, sin olvidar que también fue un factor en los asesinatos de meses atrás para controlar yacimientos de minerales en el sur del país. En Argentina prosiguen las indagaciones, que incluyen, por ejemplo, negocios fraudulentos con la importación de gas natural.

En todos los países, en todos los sectores

Una investigación que hemos realizado desde CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social), que está en su etapa final, ya permite señalar algunas conclusiones. La primera es que en todos los países sudamericanos se han identificado casos de corrupción que envuelven a los extractivismos. No se han salvado ni siquiera las dos naciones que exhibían los mejores registros de transparencia ante la corrupción, que son Chile y Uruguay.

En el primer país se sufren varios casos. Por ejemplo, en el sector minero, la empresa Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), enviaba dinero a legisladores por medio de consultorías ficticias, y con ello, entre otras cosas, logró que se votara una reforma tributaria que le fue ventajosa. El caso SQM es impactante por su duración en el tiempo y por haber involucrado a todos los partidos presentes en el parlamento. En el sector pesquero, la empresa Corpesca también logró ventajas gracias a pagos a legisladores y hay un proceso legal por corrupción y fraude en marcha. En Uruguay, aunque los casos investigados son de una escala mucho menor, de todos modos son significativos. Su petrolera estatal, ANCAP, está siendo investigada por sobrecostos, y ya se han confirmado casos de corrupción en su sector de minería de calizas.

La segunda, es que se han encontrado casos de corrupción para todas las variedades de extractivismo: minero, petrolero, forestal, agrícola y pesquero. En los dos primeros tipos son frecuentes situaciones que involucran corrupción en el acceso a áreas de exploración o explotación, tráfico de influencias para obtener ventajas tributarias, sobrecostos de operación o triangulación con otras empresas para captar dinero, ocultamiento de los impactos sociales y ambientales, cobertura a los que criminalizan o agreden a las comunidades locales, etc. Situaciones similares se repiten con los permisos forestales o pesqueros. En la agricultura intensiva se repiten problemas parecidos con el acceso a las tierras y los permisos de deforestación, la cobertura dada a mafias que están involucradas en el tráfico ilegal de madera, o las redes que ocultan o impiden investigar o sancionar la contaminación por agroquímicos.

Un tercer aspecto es que la corrupción está presente bajo muy distintos regímenes de propiedad en el acceso y extracción de los recursos naturales. Nos encontramos, otra vez, con grandes empresas extranjeras envueltas en el pago de sobornos u otros hechos similares, pero lo mismo aparece en empresas mixtas estales – privadas (como Petrobras de Brasil) o estatales (como PDVSA de Venezuela o PetroEcuador en Ecuador, y que en ambos casos fueron admitidas por los propios gobiernos). La esperanza que las empresas nacionales, controladas por el Estado, fueran inmunes a la corrupción extractivista se ha derrumbado.

Recordemos aquí que el concepto de extractivismo no es exactamente un sinónimo, por ejemplo de minería o agricultura. En efecto, esa idea se refiere a los casos particulares de apropiación de recursos naturales pero en grandes volúmenes o por procedimientos intensivos de altos impactos ambientales, para exportarlos como materias primas. Se alude a casos específicos como la megaminería a cielo abierto, las perforaciones de gran profundidad de las petroleras, el fracking, o los monocultivos de transgénicos.

Precisemos también que estas conclusiones y las que siguen, no quieren decir que todos los emprendimientos extractivistas estén envueltos en corrupciones. Sin duda hay muchos casos donde eso no se ha podido demostrar. Lo que aquí se pone en evidencia son tendencias sectoriales al quedar en claro que no hay ninguna forma de este tipo de apropiaciones de los recursos naturales que sea más inmune al dinero que fluye desde la corrupción.

Contextos políticos y sociales. Seguir leyendo en : http://attac-info.blogspot.com

Latinoamérica

BOLIVIA: ÁLVARO GARCÍA LINERA, VICEPRESIDENTE BOLIVIANO: “LAS CLASES ALTAS NO TRAGAN QUE GOBIERNE UN INDÍGENA”

Fernando Molina


4La principal noticia del Congreso del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), que comienza este jueves, es la decisión que ha tomado Álvaro García Linera, vicepresidente del país y teórico del proceso político liderado por Evo Morales, de no formar parte de la dupla con este, a quien el MAS intentará repostular una vez más en 2019 después de remontar el resultado del referendo constitucional de este año, que no autorizó esta acción.
“(Mi decisión) ayuda a que nuestro presidente tenga un mayor margen de maniobra en el ámbito de los acuerdos internos y externos para cohesionar la estructura política”, asegura García Linera en una entrevista con este periódico. Pero no significa que abandone a Evo, a quien “acompañaré en todas las batallas futuras”. García Linera quiere dejar el Estado para “ir a la primera línea” –donde afirma que le encanta estar—“allí donde se define nuestro destino”. Este lugar es “la batalla cultural, la batalla por las ideas”.

Pregunta. Usted ha dicho que “la revolución boliviana vive un reflujo”. ¿Esto explica los hechos últimos, que el MAS haya tenido su primera derrota electoral en el referendo de febrero de este año y que el Gobierno enfrente con mayor dificultad las crisis que se van produciendo?

Respuesta. Lo que estamos viviendo los últimos tres años es un repliegue de la oleada. Seguimos en el momento de hegemonía (del MAS), porque no hay un proyecto alternativo que pueda poner en duda el tipo de sociedad que está en marcha. Pese a la virulencia de los opositores, la multiplicación de las críticas, no hay un proyecto alternativo al nuestro. El repliegue ocurre en todas las revoluciones, a partir de un hecho claro: la gente no puede movilizarse perpetuamente; pasado un tiempo de heroísmo, se repliega a sus actividades cotidianas. Es un momento normal, ineludible en toda revolución. En cualquier revolución una parte de la sociedad se vuelve “clase universal”, es decir, portadora de proyectos universales, que interesan a todos. Construye unos “comunes” que atraen al resto de la sociedad y en torno a los cuales se da la movilización. Esto se traduce en políticas públicas, como (en Bolivia) la nacionalización, la redistribución de la riqueza. El momento del repliegue es inverso: la sociedad se repliega en lo corporativo, lo individual, lo local; y entonces quien se queda con el monopolio de la universal es el Estado. Complicado para un revolucionario que está pensando en la paulatina disolución del Estado. En cambio, mejor para un funcionario: es un tiempo sin mucho sobresalto estratégico, aunque no falten los sobresaltos tácticos. El Estado queda como un ente hegeliano. Por eso el deber del revolucionario es impulsar nuevamente, desde todas partes, la construcción de “universales”, una tarea que puede durar años.

P. ¿Esta lucha será otra vez contra el Estado?

R. No, porque ahora el Estado es poroso, se da cuenta de lo que está pasando y no pone exclusas a la sociedad. Los anteriores Estados creaban sus murallas. Este es un Estado que está demandando más sociedad.

P. Para ser un Estado hegeliano, se lo ve débil, dados los problemas de gestión que se están presentando (falta de agua en La Paz, problemas en las instituciones).

R. Sin ánimo de encubrir estas falencias evidentes, pienso que hay descuido, incompetencias, errores, pero en el marco de un Estado agigantado, que ha crecido mucho más que los hábitos, las habilidades y capacidades de sus funcionarios. Pasamos de ser un Estado que administraba 600 millones de dólares con 150.000 funcionarios, a un Estado que administra 8.000 millones de dólares con 300.000 funcionarios. La burocracia se ha duplicado, pero las funciones estatales han aumentado un 1.200%. Este desencuentro explica la situación.

P. Se nota una creciente polarización entre el Gobierno de izquierda y las clases medias, que parecen más conservadoras y contestatarias.

R. Siempre ha habido un pedazo de las clases altas que se ha opuesto belicosamente e incluso de manera armada al “proceso de cambio”. El golpe de 2008 ha sido el epítome de esa insurgencia de las clases, que ha sido derrotada en términos políticos, militares y culturales. Pero esta oposición no ha desparecido, siguen ahí, y ahora toma más cuerpo en la critica. Estos sectores nunca se han tragado que un indígena esté gobernando. Antes no lo decían en tono alto, sino en la intimidad de sus cenas y reuniones. Ahora lo han hecho público. Sus escribanos visibilizan este malestar racial de quienes tenían en los blancos un capital social, de quienes hicieron de su piel, su vestimenta, sus modales, un capital. Le dimos un golpe muy duro al capital étnico. Lo devaluamos. Hubo entonces una reacción. Es normal. Lo sabíamos. Ellos nunca votaron por nosotros y nunca lo harán, la historia inscrita en su piel es más fuerte que las ideas. No me preocupan. Lo que me preocupa en este nuevo humor del tiempo histórico es la despolitización de las clases sociales, que las vuelve más permeables a otros referentes de construcción de opinión publica que ya no sean los sindicatos y las asambleas. Una población más despolitizada es también más permeable al discurso de los bloques racistas, que, entonces, comienzan a tener un mayor eco, una mayor recepción a sus prejuicios.

P. ¿Este fenómeno es parte del llamado “giro a la derecha” que se da en Latinoamérica?

R. Si nosotros entendemos el proceso de repliegue y seguimos en el Gobierno, tenemos posibilidad de remontarlo. A diferencia nuestra, en otros países no supieron detectar la reconfiguración de las ideologías sociales. Además, nos diferencia el modelo económico: si no tuviéramos uno sólido estuviéramos en otro lado. ¿Qué hace la economías? Te da una red de protección; sin eso un error político puede ser tu perdición; claro que no hay que exagerar, porque demasiados errores políticos e ideológicos pueden agotar este marco económico de protección.

A diferencia de lo que pasa en otros países, las críticas contra nuestro proceso no van a la sustancia, sino a ciertas formas de administración. La sociedad está moralmente conforme con el proceso general de transformación que está en marcha. En Brasil y Argentina, en cambio, lo que hay es una restauración neoliberal.

P. ¿Qué papel jugará el Congreso del MAS y Álvaro García Linera en la tarea de remontar este “reflujo”?

R. Álvaro García ha de seguir acompañando al presidente Evo en todas las batallas futuras, de eso no cabe la menor duda. Pero soy más útil en otra trinchera, que considero más difícil: Publicar, escribir, tener un programa de radio o tv, formar cuadros, lo que sea posible en la batalla de las ideas, clave de la continuidad y donde estamos más débiles. Para un revolucionario, es mejor estar por fuera del Gobierno.

El País



“NO VAMOS A DAR SOSIEGO A ESE GOBIERNO”, DICE LA CUT BRASIL SOBRE LA REFORMA LABORAL
Sindicatos critican propuestas del Gobierno y prometen fuerte oposición

Cristiane Sampaio
Brasil de Fato

Después de la llegada de la reforma de la Seguridad Social al Congreso Nacional, la próxima amenaza que golpea la puerta de los trabajadores brasileños puede ser ingresada esta semana al Legislativo: la reforma laboral.

La agenda ya moviliza sindicatos de trabajadores, preocupados con el contexto de flexibilización de derechos. Pero, para ellos, el peligro no proyecta exactamente una novedad: según levantamiento del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (Diap), se han ingresado mas de 60 propuestas que buscan limitar derechos laborales en el Legislativo federal.

Tales iniciativas legislativas, sumadas a lo que el gobierno federal intentar implantar, pueden resultar en: jornada de trabajo intermitente, con el trabajador quedando enteramente a disposición del patrono y recibiendo pago apenas por las horas trabajadas, cuando fuera reclutado; contratos temporales con validez de 180 días; despidos más baratos, con reducción de la multa del Fondo de Garantía del Tiempo de Servicio (FGTS); entre otros cambios

Negociación