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[Latina] I: [ATTAC] INFORMATIVO XVII.904 - ¿Tienen alma los refugiados?





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-------- Messaggio originale --------
Oggetto: [ATTAC] INFORMATIVO XVII.904 - ¿Tienen alma los refugiados?
Da: attac-informativo
A: attac-informativo at attac.org
CC:


bANNI7RE

INFO XVII.904
27 DE MARZO DE 2017
informativo at attac.org


¿Tienen alma los refugiados?


Mundo

¿TIENEN ALMA LOS REFUGIADOS? Alguien alguna vez tendría que hacer algo, ya no sé si con los millones de refugiados que nadie atiende, sino con quienes generan políticas y acciones para que un zapatero sirio de Homs o un campesino somalí de Baidoa, terminen sus vidas abrazados en el lecho del Mediterráneo.
CERTIFICACIÓN LIBRE DE GLIFOSATO La certificación libre de residuos de glifosato para productos alimenticios de los Estados Unidos ha sido lanzada ayer martes 21 de marzo, por  The Detox Project , en un movimiento que ofrece a los consumidores una manera de evitar el químico "probablemente carcinogénico".

Latinoamérica

JÓVENES CONCURSAN POR LA MEJOR IDEA PARA UNA NUEVA ECONOMÍA.
 
Hasta ahora participan investigadores de 11 países de América Latina. El concurso titulado Economía Por-Venir busca promover la reflexión sobre los dilemas económicos en el continente
CONTRA EL TLCAN.  En México el TLCAN generó el abandono de una estrategia industrial que abasteció el mercado nacional, destruyó importantes sectores productivos, provocó dependencia alimentaria y concentró en pocas manos los beneficios de la especialización secundaria exportadora.
LA MEDITERRANEIDAD DE BOLIVIA, UNA GRAN INJUSTICIA. El que a Bolivia se le prive de ese derecho no es solo una grave injusticia sino un obstáculo a la unidad e integración de América Latina y el Caribe.  Hagamos votos porque La Haya repare este agravio y porque Chile no le ponga obstáculo alguno.



Mundo

¿TIENEN ALMA LOS REFUGIADOS?

Guadi Calvo


1Frente a la controversia de si los indios americanos tenían alma o no, lo que permitió a los conquistadores explotarlos hasta su desintegración, cargándose, número más número menos, entre 30 y 60 millones,  el Papa Pablo III en 1537   emitió su bula  Sublimis Deus  en que palabras más palabras menos decía: “Nos, que aunque indignos, ejercemos en la tierra el poder de Nuestro Señor… consideramos sin embargo que los indios son verdaderos hombres y que no solo son capaces de entender la fe católica, sino que, de acuerdo con nuestras informaciones, se hallan deseosos de recibirla ”.

A la sombra de semejante revelación, creo que ya es hora de que nuestro amado Santo Padre Francisco, dictamine de una vez y por los siglos de los siglos, si también los refugiados tienen alma. Para que al final de todo, no nos llevemos la sorpresa que nos asaremos en los altos hornos del infierno, por no atender como se debe a esos que no se sabe bien de donde salieron y pasan por indecibles suplicios, de los que nosotros nos desayunamos entre jugo de naranja, cafés, croissants, mantequilla y ese exquisito dulce de pera que la tía Ernestina, tan cariñosa ella, siempre nos envía desde el campo.

Alguien alguna vez tendría que hacer algo, ya no sé si con los millones de refugiados que nadie atiende, sino con quienes generan políticas y acciones para que un zapatero sirio de Homs o un campesino somalí de Baidoa, terminen sus vidas abrazados en el lecho del Mediterráneo.

Son infinitos los artículos y más infinitas todavía las imágenes para que cada uno de nosotros pueda decirse que no lo sabe y pueda seguir desayunando sin vomitar sobre la mesa.

El viernes último, se conoció que por lo menos 42 refugiados somalíes, que partieron del puerto yemení Ras Arra, fueron acribillados por un helicóptero Apache.

El informe oficial explica, que los refugiados con documentos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), intentaban cruzar el estrecho de  Bal al-Mnadeb , más irónicamente que nunca, en castellano el Estrecho de las Lamentaciones, para alcanzar Sudán. Según el informe de ACNUR, no está claro todavía a qué fuerzas pertenecía la nave atacante, como si eso fuera a resolverá alguna cosa.

Otro comunicado, desde la confortable Ginebra, de otra mega estructura de las que para nada sirven, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), indica que han sido recuperados 42 cadáveres, y que son cerca de 80 los supervivientes trasladados a hospitales en Hodeidah (Yemen), zona bajo control hutíes.

Los hutíes,  estigmatizados por la prensa occidental por su cercanías a Irán, tienen una organización de base tribal, conformado por la colectividad chií y sectores populares suníes de Yemen, a los que Arabia Saudita, junto a una importante alianza ataca desde hace dos años, provocando 15 mil muertos y 50 mil heridos, además de millones de desplazados.

El éxodo somalí ya alcanza los dos millones de personas, la mayoría hacinados en campos de concentración en los países vecinos como Kenia o Etiopía. El campo de refugiados de  Dadaab , en la provincia keniata de Garissa, es el más grande del mundo, con cerca de 400 mil personas, de los cuales casi 350 mil son somalís.

A pesar de la guerra en Yemen, los somalíes han seguido considerando que tienen más posibilidades de morir de hambre en su país que en un bombardeo saudita en Yemen, por lo que el número de refugiados somalíes no se detuvo en estos dos años de guerra, empujados ya no solo por la anarquía que estalló tras la guerra civil de 1991 (y hoy reflejada en la guerra entre  al-Shabbab , tributarios de  al-Qaeda  y la Misión de la Unión Africana en Somalia, (en inglés AMISOM) sino también por las catastróficas condiciones climáticas.

La región sufre con marcada frecuencia sequías bíblicas que hacen imposible mantener un régimen agrícola, por modesto que fuera. El país se encuentra a las puertas de la tercera gran hambruna en los últimos 25 años: en este momento casi 6.5 millones de somalíes necesitan asistencia humanitaria, la mitad de manera urgente. La escasez de agua potable pone en riesgo de contraer cólera a 5.5 millones de personas. Las cifras si bien son espeluznantes, lo son mucho más si entendemos que la población total del país no llega a los 11 millones.

Quizás esta última enumeración de algunos datos de la realidad somalí, explique la razón por la que millones de personas huyen a una aventura muy lejana de tener final feliz.

Conociendo someramente la realidad de Sudán, entenderíamos la trágica situación de Somalia, para que los fusilados desde el helicóptero Apache en el estrecho de las Lamentaciones, este último jueves, hayan elegido el país del déspota Omar al-Bashir, antes que regresar al suyo.

¿De qué sirve la indignación?

A un año de la vigencia del acuerdo sobre refugiados entre la Unión Europea (UE) y Turquía, los números han sido positivos, queda por ver si esa efectividad también rige para las personas que son tratados como simple stock empresarial: tengo tanto, te devuelvo tanto, me quedo con tanto, sin que quede en claro el estado de ese “tanto”.

De un promedio de 1740 personas llegadas a Grecia por día en 2016 se bajó a 43, el número de ahogados, de un año al otro respecto al eje Grecia-Turquía, descendió de 1100 a 70.

Todo un éxito que sin duda sería para alegrase, si no fuera porque poco o nada se sabe de la suerte de los casi 4.5 millones de refugiados con que se han quedado en territorio turco y si los 3 mil millones de euros que la UE aportó a Ankara para su sostenimiento llegaron a ellos o sirvieron para fomentar los planes megalómanos del presidente turco, Recep Erdogan, que sueña con la reconstrucción del Imperio Otomano.

Si bien el cierre de fronteras funcionó en el eje Turquía-Grecia, se ha incrementado en lo que se conoce como “la ruta italiana”, es decir Libia-Italia, cuyos números tienen al desenfreno. Sólo en 2017, los cuerpos recuperados en el Mediterráneo son 537, el año pasado la cifra arañó los 5 mil.

El acuerdo migratorio entre Turquía y la Unión Europea, ha tensado a punto de quiebre las relaciones entre Ankara y Bruselas. El presidente Erdogan ha amenazado en varias oportunidades con la ruptura del acuerdo, lo que sin duda sería para Europa literalmente “el fin del mundo”. El ministro turco de Interior, Süleyman Soylu, acaba de declarar: “Si queréis cada mes abrimos el camino a 15000 refugiados y perdéis la cabeza”.   

La crisis de refugiados ha puesto en alerta máxima a los países que conforman la ruta europea desde Grecia, punto de partida para su asalto a Alemania, el lugar elegido por la mayoría de los refugiados: Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría y otros países por donde se bifurcan esos caminos han cerrado sus fronteras e incrementado las penalidades para aquellos que ingresen a su territorio sin papeles. Esta cuestión es lo que ha obligado a Grecia a quedarse con cerca de 70 mil refugiados que se encuentran en un limbo jurídico, que Atenas quiere resolver enviándolos de vuelta a Turquía, y Ankara,  amparándose en la letra chica del contrato,  se demora en aceptarlos, por ejemplo en 2016 fueron devueltos solo 916 personas.

Las islas de acogida griegas como Lesbos, Samos, Quíos, Kos y Leros, están sobrepasadas de refugiados de los que nadie quiere responsabilizarse, a la espera de una resolución respecto a sus pedidos de asilo el que nunca llegan.

El hacinamiento, las contingencias del clima, el mal trato, la falta de condiciones sanitarias, la escasez de agua y aliento, sumados al temor constante a ser deportados a Turquía y de allí a sus países de origen como podrían ser Siria, Irak, Afganistán, Pakistán o Bangladesh, han hecho que los índices de violencia se disparen dentro de los campos de refugiados. Asesinatos, intentos de suicidio, autolesiones y violaciones a mujeres y niños, se han convertido en hechos frecuentes.

Más allá que la llegada de refugiados a Grecia ha disminuido, el número de los que parten desde Libia sigue en aumento. Esta problemática se debe a que en Turquía existe un gobierno fuerte y despótico en condiciones de hacer cumplir a rajatabla las ordenes de Ejecutivo, por ejemplo los casi 900 kilómetros de frontera con Siria están herméticamente cerrados, lo que hace que la llegada de refugiados sirios sea hoy un número ínfimo.

En el caso de Libia, un país sin gobierno, las bandas de traficantes ya no solo de personas sino de lo que se les ocurra: desde droga a armas y petróleo, transitan a su libre arbitrio, pagando algún peaje a alguna banda armada enseñoreada en algún punto u otro del país y las amplias fronteras.

Así es que en las proximidades de los puertos de Misrata y Sirte de donde parten hacia Italia, la mayoría de las embarcaciones abarrotadas de “pasajeros”, es encuentran más de un millón de refugiados llegados del África Subsahariana, Somalia, Eritrea, Sudán y los países del Medio Oriente y Asía Central, esperando una plaza para intentar dar el salto a Europa.

Por eso, mientras esperamos la nueva encomienda de las mermeladas de pera de la tía Ernestina, el Santo Padre deberá decir de una vez si los refugiados tienen alma, por aquello de los infiernos y la santa indignación, ¿vio?

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.



CERTIFICACIÓN LIBRE DE GLIFOSATO

Graciela Vizcay Gomez

Un nuevo cambio de transparencia para los consumidores estadounidenses


2La certificación libre de residuos de glifosato para productos alimenticios de los Estados Unidos ha sido lanzada ayer martes 21 de marzo, por  The Detox Project , en un movimiento que ofrece a los consumidores una manera de evitar el químico "probablemente carcinogénico".

El glifosato es el pesticida más utilizado en el mundo y tiene el perfil público más alto de cualquier producto químico utilizado en la producción de alimentos. Se ha encontrado en una gama de productos alimentarios americanos populares y en la orina del 93% de la gente probada por la Universidad de California San Francisco (UCSF).

La revelación de la OMS de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en 2015 que el glifosato es un "probable carcinógeno humano" ha llevado a los consumidores de todo el mundo pidiendo transparencia en cuanto a los niveles de glifosato en sus alimentos.

Certificación de Residuos de Glifosato

Henry Rowlands , Director del Proyecto Detox, declaró que "la certificación de libre de residuos de glifosato permite a los fabricantes de alimentos dar a los consumidores lo que realmente quieren - alimentos libres de residuos de glifosato". Rowlands además es un amigo y dueño del portal  Sustainable Pulse , a quien conocí en Berlín.

"Actualmente, las normas de pruebas químicas tóxicas para los alimentos no orgánicos y orgánicos son muy débiles, pero tratamos de cambiar esto mediante la prueba de productos alimenticios directamente de la plataforma - los consumidores tienen derecho a saber qué productos químicos tóxicos en los alimentos que compran en la tienda de comestibles Tiendas en los Estados Unidos "

Los productos alimenticios libres de glifosato deben contener residuos de glifosato o AMPA que excedan los límites de detección de laboratorio (entre 0,1 partes por billón (ppb) y 20 ppb, dependiendo del producto), un patrón más resistente o igual que Los límites máximos de residuos (LMR) de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

El programa de pruebas de certificación de Libres de Residuos de Glifosato se basa en el trabajo de un laboratorio independiente registrado por la FDA con más de 70 años de experiencia analítica:  Laboratorios Anresco

Rowlands continuó; "Nos aseguraremos de que los productos sean probados al menos 3 veces al año y también nos aseguraremos de que se realicen controles periódicos".

Los Consumidores Quieren Certificación Transparente

El éxito mundial del mercado de alimentos no OMG ha demostrado que los consumidores están presionando por más y más transparencia y es un hecho que los plaguicidas son aún más altos en su lista de preocupaciones de los consumidores que los OMG.

Encuestas de consumidores estadounidenses

INFORMES DE CONSUMIDORES Encuesta de 2014: encontró que los pesticidas son una preocupación para el 85% de los consumidores estadounidenses, más que cualquier otro problema relacionado con los alimentos.

LINDBERG INTERNATIONAL Encuesta 2013: 71% de los estadounidenses están preocupados por los pesticidas en sus alimentos y casi tres de cada cuatro encuestados les gustaría comer alimentos producidos con menos plaguicidas.

Rowlands concluyó; "El Proyecto Detox ya está trabajando con una amplia gama de fabricantes de alimentos y tiendas de abarrotes en los EE.UU. para permitir a los consumidores a evitar el glifosato y otros productos químicos tóxicos en sus alimentos - Es hora de un cambio hacia la plena transparencia en la industria alimentaria y apuntamos Para ayudar a todas las partes a lograr esto


JÓVENES CONCURSAN POR LA MEJOR IDEA PARA UNA NUEVA ECONOMÍA.

CELAG


3Hasta ahora participan investigadores de 11 países de América Latina. El concurso titulado Economía Por-Venir busca promover la reflexión sobre los dilemas económicos en el continente .

Más de 26 ensayos han sido enviados desde 11 países latinoamericanos al concurso Economía Por-Venir, tras una convocatoria para hacer propuestas que contribuyan con una nueva agenda económica progresista en la región. La convocatoria sigue abierta hasta el 30 de marzo.

La Unidad de Debates Económicos del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) en coordinación con la organización social Códigos Libres (Red para producir y pensar en común) y con el apoyo del Banco de Desarrollo Económico (BANDES), abrieron el pasado 10 de diciembre el concurso “Economía Por-Venir: ensayo económico sobre América Latina y el Caribe”, con el objetivo de promover el debate y la reflexión sobre los actuales dilemas económicos de la región en plena transición geoeconómica.

Alfredo Serrano, director Ejecutivo de CELAG, afirmó que confían plenamente en el pensamiento de los jóvenes formados al calor de la transformaciones políticas de las últimas décadas en Latinoamérica y, más allá de buenos diagnósticos, se esperan propuestas innovadoras que trasciendan las viejas recetas económicas.

Argentina y Venezuela destacan como los países con mayor participación, seguidos de Colombia y Ecuador. Igualmente, las autorías en su mayoría corresponden a hombres. Al respecto, María Claudia Rossell, co-fundadora de Códigos Libres, invitó especialmente a las jóvenes latinoamericanas a motivarse a participar dado el papel protagónico que han tenido en los procesos de cambio del continente.

Esta convocatoria seguirá abierta hasta el 30 de marzo y va dirigida a jóvenes investigadores menores de 35 años que se encuentren actualmente cursando sus estudios de grado, postgrado o doctorado, o que bien hayan conseguido su último título académico (grado, postgrado o doctorado) en los 2 años anteriores a la publicación de esta convocatoria.

Se otorgará un premio general de $1.000 y dos premios Secundarios por temáticas con un monto de $500 cada uno. A los premiados en el Concurso se les dará la posibilidad de realizar una estadía de investigación en alguna de las sedes de CELAG, con gastos pagos.
Las áreas temáticas de interés son:

1. Política monetaria y política cambiaria

2. Política fiscal y tributaria
3. Políticas sociales
4. Disputa geoeconómica en Latinoamérica
5. Políticas públicas para el desarrollo
6. Comercio exterior e inserción internacional
7. Política y arquitectura financiera regional e internacional

8. Procesos de democratización de las decisiones económicas
9. Sociología del desarrollo
10. Políticas de Inversiones y Cambio de la Matriz Productiva 

11. Otras Políticas Económicas: Compras Públicas, Agricultura Urbana, Economía Comunal, etc.

Para más información sobre el concurso y cómo participar consulta:  www.celag.org  www.comunalizarelpoder.com.ve


CONTRA EL TLCAN

Ramón I. Centeno
Rebelión

4Cuando la Unión Soviética colapsó en 1991, los voceros e intelectuales de Washington se apresuraron a anunciar el fin de las ideologías. En efecto, ante el colapso de la amenaza comunista, ¿acaso no entrábamos al reino de la razón y el fin de las pasiones desbordadas? La propia izquierda, a nivel mundial, asumió la derrota dando la razón a los vencedores. Comenzaron a circular libros y libros de autores “críticos” anunciando la entrada a  la era post-moderna , donde conceptos como ‘capitalismo' y ‘comunismo' o ‘burguesía' y ‘clase obrera' habrían perdido toda vigencia y significado.

Lo sorprendente es que las teorías del fin de las ideologías, tanto de derecha como de izquierda, se ponían de moda al mismo tiempo que un proyecto mesiánico consolidaba su poder: me refiero, por supuesto, al neoliberalismo, la ideología que sostiene que el mejor estado que puede tener un país es el que –como bien explica  David Harvey – garantiza fuertes derechos de propiedad privada, libre mercado y libre comercio. ¿Cómo llamar a este fenómeno en el que pasa desapercibida una ideología dominante? Gramsci le llamaba  hegemonía , y es justamente la hegemonía del neoliberalismo lo que debemos combatir.

El TLCAN: herramienta neoliberal

La revolución neoliberal triunfó en Estados Unidos e Inglaterra a finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, y a partir de entonces estos estados buscaron implantar su dogma en el resto del mundo –esto es, con un internacionalismo militante sólo comparable al movimiento comunista del siglo XX. El neoliberalismo entró a México en 1982, cuando el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial otorgaron –por primera vez en su historia– un rescate financiero a cambio de “reformas estructurales.” Pero fue con el sexenio de Carlos Salinas que el neoliberalismo dejaría de ser una imposición y se convertiría en doctrina de estado. Salinas dirigió una amplia privatización de empresas estatales, privatizó los ejidos y, por supuesto, impulsó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El TLC entró en vigor en 1994. Este tratado representó una apuesta ambiciosa de la burguesía mexicana: sería el mecanismo que permitiría a México anexarse como último vagón al tren de desarrollo de Estados Unidos. En esta lógica, México pronto ingresaría al Primer Mundo. La apuesta era ambiciosa pero también era testimonio de la holgazanería de la clase empresarial mexicana: a fin de ahorrarse el diseño de una estrategia interna de desarrollo capitalista, simplemente dejó la suerte de la economía nacional anclada al destino de la economía de Estados Unidos. La burguesía mexicana, entonces, se lanzó como parasitaria y socia menor de la gringa.

Veintitrés años después, el TLCAN ha sido un fracaso rotundo en términos de los beneficios prometidos a las mayorías. Sin embargo, el tratado ha sido un éxito para los grandes empresarios de ambos lados de la frontera.

¿Quién ganó y quién perdió con el TLCAN?

La clase obrera tanto de México como de Estados Unidos son los grandes perdedores del TLCAN. De acuerdo con  el académico mexicano López Bolaños  (de quien tomamos los demás datos que en el resto del texto aparecen sin referencia), el traslado de empresas gringas a México provocó la pérdida de unos 700 mil puestos de trabajo en EU, lo cual significó que los sindicatos industriales del país vecino perdieran capacidad negociadora frente a sus patrones a la hora de defender sus salarios y prestaciones. Básicamente, las empresas podían decir: “acepta mis condiciones o nos vamos a México.”

Otro efecto negativo sobre los salarios en Estados Unidos fue provocado por la masiva entrada de migrantes mexicanos dispuestos trabajar cambio de pocos dólares. Esta oleada migratoria tuvo como una de sus principales causas el colapso del sector agrícola mexicano causado por el TLCAN, el cual orilló a millones de campesinos a la migración. México, en este sentido, perdió soberanía alimentaria a partir del tratado, al permitir la entrada al país de productos agrícolas de Estados Unidos altamente subsidiados por su gobierno. El TLC fue, en los hechos, una sentencia de pena de muerte sobre el grueso del campo mexicano.

A la clase trabajadora mexicana, como ya se puede intuir, le fue todavía peor. Quedó orillada a la migración, como decíamos, o a subsistir en la precariedad. De este modo,  como han mostrado economistas de la UNAM , si en 1987 un trabajador que ganaba el salario mínimo debía trabajar 4 horas y 53 minutos para poder comprar la canasta alimenticia recomendable, para 2016 se necesitaban 23 horas y 38 minutos de trabajo para poder comprar la misma canasta. Si antes de 2013 los salarios en China eran más bajos que los de México,  ahora es al revés . Por si fuera poco, el sector informal agrupa a cerca del 70% de la población ocupada desde 1994.

La industria mexicana, por otro lado, sufrió una reorientación hacia Estados Unidos (como las maquilas) que desvinculó las fuerzas productivas mexicanas de otras ramas de la industria en el país. La manufactura mexicana representa sólo un eslabón de las línea de producción de EEUU, por lo que el resto de la economía mexicana no se ha beneficiado del auge exportador.

Los grandes ganadores del tratado han sido, por supuesto, las burguesías de ambos lados de la frontera. Los empresarios de EEUU aumentaron sus ganancias al reducir sus costos de mano de obra. En México, la masa salarial (la suma de todos los salarios de los trabajadores del país en un año) se contrajo desde que entró el TLC en vigor. Pasó de representar el 38,4% del PIB a tan sólo 28% en esos veinte años. En contraste las ganancias de las empresas crecieron del 51,7% al 59,1% del PIB en el mismo periodo. En suma, las pérdidas obreras se tradujeron en ganancias burguesas.

En síntesis, concluye López Bolaños, “el TLCAN generó el abandono de una estrategia industrial que abasteció el mercado nacional, destruyó importantes sectores productivos, provocó dependencia alimentaria y concentró en pocas manos los beneficios de la especialización secundaria exportadora.”

Donald Trump hizo llorar a la burguesía mexicana

Como es sabido, Donald Trump ganó la presidencia con el voto de la clase trabajadora de EEUU que se empobreció o perdió su empleo cuando sus antiguas empresas se mudaron a México o a China. Así como durante el siglo pasado en Europa crecieron las voces que echaban la culpa a los judíos por la crisis económica, ahora en Estados Unidos el chivo expiatorio es otra minoría oprimida: los mexicanos.

De este modo, el magnate Trump ha logrado eximir a su clase social, los grandes empresarios, y ha convertido a los mexicanos en el enemigo público. Si los mexicanos viven en Estados Unidos, son unos ojetes por robarle empleos a los gringos. Si son mexicanos que no salieron de su país, también son unos ojetes por apoderarse de las fuentes de empleo que se fueron de Estados Unidos. En su visión del mundo, Trump promete justicia: que México pague lo que han perdido los trabajadores de EEUU; una forma de hacerlo, es que los mexicanos paguen el muro.

La burguesía mexicana está horrorizada, pero no por el sufrimiento de sus trabajadores. Le preocupa que llegue a su fin ese acurdo comercial que les ha permitido enriquecerse desde la hamaca, durmiendo desde hace 23 años en el último vagón del automóvil gringo. El falso nacionalismo que hoy despliegan políticos y empresarios mexicanos consiste en defender al TLCAN, como si hubiera beneficiado a todos y no sólo a esa minoría encabezada por Slim, Larrea y Salinas Pliego.

Trump se ha encargado de abrir un abismo entre los trabajadores de EEUU y de México, justo cuando es más necesaria la solidaridad entre ellos. Por su parte, la élite mexicana pretende que nadie mire la verdad: que la burguesía mexicana es una clase social parasitaria carente de proyecto de desarrollo. Los revolucionarios de ambos lados de la frontera debemos ofrecer una alternativa: que los trabajadores al norte y al sur del Río Bravo ganen; y que las respectivas burguesías, paguen. El TLC debe terminar, pero no para dividir a los de abajo, como busca Trump, sino para enfrentar a los de arriba.

Urge que tanto en México como en Estados Unidos se replantee el modelo económico, que se someta al neoliberalismo a una crítica despiadada. Esto no ocurrirá mientras el TLCAN permanezca como algo intocable. Urge reinventar las bases económicas de la región, haciendo justicia a las clases trabajadoras, las cuales llevan mucho a tiempo contra las cuerdas.

*Este artículo fue publicado el 22/mar/2017 en  Carabina 30-30 .

LA MEDITERRANEIDAD DE BOLIVIA, UNA GRAN INJUSTICIA

Angel Guerra Cabrera

5Al compás de vigilias, rituales a la Pachamama y de mítines y marchas convocados por organizaciones sociales en todo el país, el Estado Plurinacional de Bolivia entregó este 21 de marzo, la réplica de la demanda marítima contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. Las calles de las ciudades se vieron cubiertas de una marea azul, color conque los bolivianos y bolivianas mostraban su secular anhelo de tener acceso soberano al mar.

La réplica boliviana, que responde a la contrademanda entregada por Chile, fue presentada por el agente del país altiplánico ante la corte, el jurista y ex presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, acompañado por el canciller Fernando Huanacuni; el ministro de Justicia, Héctor Arce, y la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño.

El 24 de abril de 2013, Bolivia ingresó la demanda contra Chile ante la CIJ, en la que solicita que el alto tribunal de la ONU determine que Santiago tiene la obligación de negociar con La Paz una salida soberana a las costas del Pacífico, sobre la base de los compromisos que realizó desde 1904.

Al año siguiente, el 15 de julio de 2014, Chile objetó la competencia de la corte. Sin embargo, el 24 de septiembre de 2015, La Haya se declaró competente.

Chile deberá preparar su respuesta para entregar al tribunal antes del 21 de septiembre de este año. Cuando lo haga, iniciará la etapa oral del proceso y después se conocerá el fallo de la CIJ sobre el diferendo.

Bolivia quedó sin salida al mar a consecuencia de la guerra del Guano y Salitre, o Guerra del Pacífico (1879-1873). Entonces    perdió un territorio de 120 mil kilómetros cuadrados de extensión y 400 kilómetros de costa como desenlace del conflicto en el que participaron Chile, que inició la agresión armada, contra Bolivia y Perú como aliados.  Al margen de los argumentos aducidos por intereses e historiadores oligárquicos de los tres países, de lo que no cabe duda es que el agresor fue Chile y que se trató de una guerra de despojo territorial y de recursos naturales, en cuyo fondo estaba la disputa oligárquica e imperialista por el salitre y el guano. Eran compañías británicas las que explotaban el salitre en Chile y resultaron inmensamente beneficiadas cuando las salitreras bolivianas pasaron a manos chilenas al terminar la guerra. Ambas materias primas tenían entonces un enorme valor en el mercado internacional como fertilizantes hasta que apareció el salitre sintético a fines de la Primera Guerra Mundial, además de que el salitre natural era utilizado para fabricar pólvora y dinamita.

El hecho de no disponer de una salida al mar es un grave obstáculo al desarrollo económico de Bolivia, que se ve obligada a utilizar ocho puertos en Chile, Brasil, Perú y Paraguay (en este caso fluvial), sobre los que no tiene soberanía. La soberanía no solo tiene importante connotación económica. Sobre todo, posee políticamente un valor simbólico incalculable.  Constituiría la reparación por Chile de un despojo inaudito que su oligarquía se ha negado a reconocer.  Del lado gubernamental en Santiago únicamente Salvador Allende, siendo presidente, proclamó que era necesaria poner fin a esa injusticia, pero la actitud de los partidos de derecha de ese país y luego el golpe de Estado fascista fraguado por Estados Unidos impidieron que Allende cumpliera con sus nobles propósitos.

En un incidente muy sospechoso, dos días antes de que Bolivia presentara su réplica a Chile en La Haya, las autoridades chilenas apresaron a siete aduaneros y dos soldados bolivianos, a quienes, sin que mediara juicio y menos sentencia de un juez, la presidente Michel Bachelet acusó de haberse robado nueve camiones chilenos. Un video circulado profusamente en las redes de internet parece demostrar que los bolivianos perseguían a contrabandistas chilenos en el momento de su captura, presuntamente en territorio boliviano.

Fidel Castro y Hugo Chávez se pronunciaron muchas veces por el derecho de Bolivia a un acceso soberano al mar. Igualmente lo han hecho muchas personalidades relevantes en el mundo, lo que no gusta nada al gobierno de Santiago.

El que a Bolivia se le prive de ese derecho no es solo una grave injusticia sino un obstáculo a la unidad e integración de América Latina y el Caribe.  Hagamos votos porque La Haya repare este agravio y porque Chile no le ponga obstáculo alguno.


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